Pesca, caza y amores, por un placer mil dolores

Pesca, caza y amores, por un placer mil dolores

Pesca, caza y amores, por un placer mil dolores

Significado

Advierte que las actividades aparentemente placenteras —la pesca, la caza, los amores— producen más sufrimiento que goce. Es una variante del conocido tríadico «guerra, caza y amores», sólo que sustituye la guerra por la pesca, seguramente por influjo de las regiones ribereñas. La fórmula mantiene el mismo ritmo y la misma hipérbole: por cada lance afortunado, cien jornadas baldías; por cada beso correspondido, mil suspiros; por cada pesca mayor, cien horas mojándose las manos.

La clave del refrán está en la economía moral que plantea: el placer, en estas tres actividades, es la excepción, y el dolor, la regla. Quien se embarca en ellas debe ir preparado para el fracaso frecuente.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la literatura moral medieval y en la sabiduría ribereña. La tríada original (guerra, caza, amor) tiene raíces clásicas, como ya se vio en su entrada gemela. La variante con «pesca» se desarrolla sobre todo en las regiones costeras y ribereñas, donde la actividad pesquera era —y sigue siendo en muchos lugares— ocupación central. Correas (1627) y Sbarbi (1922) la recogen en sus vocabularios.

En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero pervive en las comunidades costeras del Pacífico y del Golfo, donde la memoria pesquera se transmite de generación en generación. La cultura de los pescadores, con su ética del esfuerzo, del riesgo y de la paciencia, ha encontrado en el refrán un vehículo natural para sus convicciones. La sustitución de «guerra» por «pesca» es, por sí misma, un dato cultural: en las costas, las campañas militares eran un eco lejano; las jornadas de mar, una realidad cotidiana.

Cuándo se usa

Es un refrán de meditación prudente, apropiado para el momento en que alguien está por embarcarse en una de esas tres aventuras y conviene recordarle el precio. Funciona muy bien en la conversación entre veteranos de la pesca, en la sobremesa ribereña, en el comentario de algún desastre sentimental. No es adecuado para usarlo en contextos optimistas: bodas, nacimientos, primeras cosechas. Usarlo bien es aplicarlo a las exageraciones de la caza y de la pesca, no a la mala fe de la vida civil.

Ejemplo

—Mire, jefe, hoy me levanté a las cuatro y no saqué ni un solo pez. —Ya ve, vecino. Pesca, caza y amores, por un placer mil dolores. Pero no se rinda, que mañana sale la corvina.

Curiosidad lingüística

La estructura ternaria con paralelismo es típica de la prosa sapiencial castellana: tres elementos enumerados, con un mismo predicado que los unifica. Esa construcción confiere al refrán un aire de proclamación o de lema. La palabra «mil», en su uso como multiplicador indefinido, es la responsable de la sonoridad casi épica del refrán: «mil dolores» no es una cantidad precisa, sino una hipérbole metafórica. La rima imperfecta entre «placer» y «dolores» (asonante en -er / -ores) le da al refrán un eco que la memoria retiene sin esfuerzo.

Variantes

Fuente

Pesca, caza y amores, por un placer mil dolores
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Categorías: P, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias