Quien dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna

Quien dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna

Quien dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna

Significado

Enseña que quien dispersa su atención entre dos objetivos simultáneos corre el riesgo de no alcanzar ninguno. La imagen del cazador que persigue dos liebres a la vez es un clásico de la prudencia: el ojo se distrae, el cuerpo se divide, la presa se aleja. La frase remacha el resultado con un par escalonado: «tal vez caza una» (la hipótesis optimista) y «muchas veces, ninguna» (la conclusión habitual). El refrán, al combinar ambas, deja al lector con la advertencia en su grado máximo.

Es un refrán de planificación y concentración: vale para la caza, pero también para los negocios, los estudios, los proyectos a largo plazo. Dondequiera que aparezca la dispersión, el refrán la desenmascara y la condena. Por eso ha sido una de las fórmulas preferidas de la literatura moral desde la Antigüedad.

Origen

Es un refrán castellano de raíz latina. Sus antecedentes están en la Fábula de los dos perros y el ciervo, atribuida a Esopo y reelaborada por Fedro, y en el proverbio latino «Duabus sedere sellis» —«no sentarse en dos sillas a la vez»—. La caza de la liebre, muy común en la Castilla medieval, dio al refrán su forma terrenal y concreta.

La forma actual, con la coletilla «y muchas veces, ninguna», se documenta en colecciones del siglo XVI y se mantiene prácticamente intacta hasta hoy. Sbarbi la recoge en su Diccionario de refranes (1922) y la vincula a la larga tradición clásica. Su pervivencia se explica por la claridad de la imagen: dos liebres, un cazador, una sola derrota posible.

Cuándo se usa

Es un refrán de prudencia práctica, útil cuando alguien emprende demasiados proyectos a la vez, cuando un estudiante se matricula en exceso, cuando un profesional diversifica sin foco. Sirve en conversaciones de orientación vocacional, en la crítica a la dispersión, en el consejo a quien asume cargos simultáneos. Es poco adecuado para desalentar la curiosidad intelectual o el cultivo de varias disciplinas: la concentración del refrán se refiere a fines prácticos, no a saberes.

Ejemplo

El director del instituto miraba las matrículas: «Llevas cinco asignaturas a la vez y ninguna aprobada. Quien dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna. Vuelve el próximo semestre con tres y verás cómo apruebas».

Curiosidad lingüística

La fórmula «tal vez… y muchas veces, ninguna» es un molde comparativo muy eficaz: deja una puerta abierta al éxito parcial y remacha el fracaso habitual. Esa construcción gradualista se usa mucho en los refranes castellanos para que el oyente complete por sí mismo la moraleja: «Quien mucho abarca, poco aprieta», «Quien mucho duerme, poco aprende». El resultado es un refrán que no da margen a la autocomplacencia.

Variantes

Fuente

Quien dos liebres sigue, tal vez caza una y muchas veces, ninguna
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Categorías: Q, Refranes de Ambición · 30 de abril de 2021

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Referencias