Uvas con queso saben a beso
Uvas con queso saben a beso
Significado
Recomienda el maridaje de dos alimentos que, combinados, dan lugar a un sabor tan placentero como el de un beso: las uvas dulces y el queso curado o semicurado. Más allá de la recomendación gastronómica, el refrán celebra la armonía de los contrastes: el dulzor jugoso de la uva equilibra la intensidad salada y grasa del queso, y la combinación resultante activa las papilas gustativas de una forma que la cultura popular compara con la experiencia más íntima del afecto, el beso.
El refrán funciona, por tanto, en un doble registro: por un lado, transmite una observación práctica de la cocina tradicional —los pairing perfectos suelen surgir de la oposición de sabores, no de su identidad—; por otro, pone en juego una metáfora erótica delicada que vincula gastronomía y sensualidad sin caer en la procacidad, pues el beso, en la cultura hispánica, es siempre umbral y promesa más que consumación.
En la tradición mediterránea, la combinación de uvas y queso es antiquísima: aparece ya en los De re coquinaria de Apicio y, en el mundo árabe-andalusí, en los tratados gastronómicos de la escuela de Ibn Razin al-Tuyibi (s. XIII), cuyo Kitāb fī aṭ’ima al-ṭuwwāl wa-al-muta documenta la afinidad entre frutas frescas y lácteos curados. El refrán castellano vendría a ser la versión sapiencial, en lengua breve, de esa larga experiencia de mesa.
Origen
Se trata de un refrán popular de origen castellano, documentado al menos desde el siglo XVIII en glosarios menores, y muy vivo durante el XIX y la primera mitad del XX en comarcas vitivinícolas de Castilla la Vieja, La Rioja y el sur de Navarra, donde las bodegas y los obradores de queso compartían clientela. Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita ya celebraron en sus obras los frutos de la vid, pero la fórmula sintética con la comparación del beso es posterior y probablemente se fraguó en el ámbito cortesano, donde la cocina se entendía como prolongación de la conversación amorosa.
Actualmente es un refrán poco usado en su forma exacta, aunque la observación que transmite —la afinidad entre el queso y la uva, y entre la uva y el beso— sobrevive en tertulias gastronómicas y en la conciencia de cocineros y catadores. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Alimentos, junto a otros dictados breves que asocian sabores, olores y emociones.
Fuente
Redacción original.