7 refranes de amor que se utilizan en la actualidad

7 refranes de amor que se utilizan en la actualidad

El amor es, junto con el tiempo y la familia, uno de los grandes talleres del refranero hispano. La mayoría de los refranes de amor que circulan en México nacieron en Castilla hace tres o cuatro siglos, pero siguen vivos en la conversación de a pie, en la sobremesa, en la canción ranchera y hasta en las redes sociales, donde a menudo se citan sin saber que lo son. Estos siete son los que mejor han sobrevivido al cambio de siglo.

A quien mucho ama, mucho le falta

Recuerda que el amor desmedido suele ser correspondido con desatención: quien ama de más termina padeciendo de más. La estructura es de paralelismo cuantitativo —mucho / mucho— y deja abierta la pregunta de si la falta viene del otro o de uno mismo. Es uno de los refranes de amor más citados por Herón Pérez Martínez y aparece ya en el Vocabulario de Correas (1627).

El que ama, no se enfada; si se enfada, no ama

Propone una definición tajante del amor verdadero: quien ama de verdad no se enoja, y quien se enoja no ama de verdad. Es herencia directa del «Charitas non irritatur» paulino, pasado por el tamiz de la tradición castellana. Funciona como regulador de la pareja: cuando el enojo aparece, conviene preguntarse si todavía hay amor, o sólo costumbre.

En el amor y en la guerra, todo se vale

Autoriza la trampa, la argucia y el desparpajo cuando se trata de enamorar o de defenderse, igual que en la guerra. Su origen es renacentista y se documenta en Italia, Francia y España durante los siglos XVI y XVII. Hoy se usa más irónicamente que como consejo real, pero conserva la licencia del exceso que la cultura del amor cortés permitía.

Amor con amor se paga

Una de las fórmulas más dulces del refranero: quien recibe cariño, cariño devuelve. La estructura quiasmática y el verbo en presente (paga) lo vuelven casi una ley moral. Es muy del habla mexicana, donde a menudo se completa con la variante «y el que no, la lleva». Procede del «Reddo reddenda» escolástico y la recoge Cervantes en el Quijote.

El amor todo lo puede

Versión popular del «Amor vincit omnia» virgiliano. Sugiere que el verdadero amor es capaz de vencer cualquier obstáculo, por grande que parezca. En el habla cotidiana funciona como aliento del que pretende a alguien difícil, o como explicación del por qué alguien se casó con quien nadie esperaba. Es, de los siete, el más universal.

Ojos que no ven, corazón que no siente

Uno de los refranes de amor más conocidos del mundo hispánico. Sentencia que la distancia y la ignorancia alivian los males de amor: lo que no se ve no duele. Funciona como consuelo del que se fue lejos y como advertencia del que sospecha. Aparece ya en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita (siglo XIV) y se ha traducido a decenas de idiomas.

El que bien te quiere te hará llorar

Refrán de doble filo: dice que quien te ama de verdad es capaz de hacerte daño, por corrección, por celos o por exceso de celo. Es la contracara del «Donde no hay caricias, no hay amor» y, juntos, dibujan el dilema de la cultura amorosa mexicana: ¿el amor duele o el amor acaricia? Herón Pérez Martínez lo glosa como ejemplo de refrán «de amor contradictorio».

Cierre

Los siete refranes no se contradicen tanto como parecen: dibujan, en conjunto, una ética del amor hecha de paciencia, de prudencia y de cierta desconfianza. Son la sabiduría de los abuelos, traducida al español viejo, y por eso siguen sonando modernos: porque la materia que tratan —el querer, el desquerer, la distancia, los celos— no envejece.

Significado

El conjunto de los siete refranes funciona como una pequeña ética amorosa: enseña que el amor desmedido duele, que el enojo lo deshace, que la distancia alivia, y que la risa o el ruego caben en la pareja según el momento. Son sentencias de uso coloquial, no de prédica, y su vigencia se debe a que abordan los lugares comunes del querer.

Origen

Proceden de la tradición castellana medieval y renacentista (muchos están ya en Correas, 1627), con raíces en el derecho romano, en la teología escolástica y en el Arcipreste de Hita. Llegaron a México con la colonización, se aclimataron al habla popular, y se conservaron en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez como parte del acervo vivo de la cultura oral.

Cuándo se usa

Funcionan en la conversación íntima, en la consejería de abuelos a nietos, en la canción popular, en la columna periodística de temas sentimentales, y en la crítica cultural de los modos modernos de pareja. No son adecuados para contextos solemnes (sermones, contratos matrimoniales), ni para reemplazar la comunicación directa entre los miembros de la pareja.

Ejemplo

Una tarde, en la cocina, la abuela le dijo a su nieta que andaba mal de amores: —Mira, mija, ojos que no ven, corazón que no siente. Pero no te alegres: a quien mucho ama, mucho le falta. Y el que bien te quiere te hará llorar.

Curiosidad lingüística

El refranero amoroso es de los pocos que convive con su contradicción: el «donde no hay caricias, no hay amor» y el «quien bien te quiere te hará llorar» dicen cosas opuestas, y ambos se usan. Esa tolerancia a la paradoja es típicamente hispánica: la cultura no exige coherencia lógica, sino sabiduría acumulativa. Lo importante no es que las sentencias casen entre sí, sino que la vida las confirme por separado.

Variantes

Fuente

7 refranes de amor que se utilizan en la actualidad
Comparte la imagen del refrán: 7 refranes de amor que se utilizan en la actualidad
Categorías: #, Artículos · 20 de marzo de 2021

Otros Refranes de Artículos

Referencias