Alabar al indio es engrandecerlo
Alabar al indio es engrandecerlo
Significado
Pertenece al grupo de los refranes interétnicos, nacido en el contacto cotidiano entre indígenas y mestizos en la Nueva España. Su sentido literal es un espejo invertido del elogio: decir que «alabar al indio es engrandecerlo» no es celebrarlo, sino advertir que cualquier reconocimiento público al indígena lo expone, lo envalentona o lo vuelve blanco de burla y abuso en una sociedad jerárquica.
En la práctica, el refrán funciona como una advertencia irónica:
- Quien lo pronuncia en tono grave está avisando que alabar a un subordinado puede ser contraproducente.
- En tono burlón, ridiculiza la costumbre de hinchar con elogios desmedidos.
- En su lectura más cruda, refleja el racismo estructural de la sociedad novohispana y decimonónica: engrandecer al indio era enaltecer lo que el sistema quería mantener bajo.
Leído desde el presente, el refrán sirve también como testimonio histórico: nos muestra cómo hablaba la clase dominante sobre los pueblos originarios, y por contraste, qué tan invisible estaba su dignidad para quienes los explotaban.
Origen
Es un refrán mexicano, recogido por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y preservado en la memoria oral del centro del país. Su datación exacta no se conoce con precisión, pero los especialistas lo ubican en el periodo colonial tardío o en el siglo XIX, cuando la relación entre criollos, mestizos e indígenas se había vuelto una compleja madeja de desprecio, paternalismo y dependencia económica.
Forma parte de un corpus muy particular: el de los refranes interétnicos, que registran —a veces en tono jocoso, a veces en tono cruel— la percepción que los distintos grupos étnicos tenían unos de otros. Ahí conviven «El indio y el gato, en su naturaleza son raros» con refranes más benévolos como «De india y zarape, ninguno se escape», todos reflejo de una sociedad estamental.
Cuándo se usa
Es un refrán de diagnóstico social, no de conversación amable. Se documenta más en el refranero escrito que en el habla cotidiana, donde ha caído en desuso por su carga explícitamente racista. Cuando aparece en la tradición oral, suele hacerlo en contextos de crítica a la adulación desmedida, aunque su tono original se ha perdido.
Resulta pertinente en la reflexión histórica sobre el lenguaje de la discriminación, y en el estudio de cómo el refranero refleja —y a veces perpetúa— las jerarquías de una época.
Ejemplo
El patrón del obraje, al ver al cargador indígena que organizaba a sus compañeros para pedir un aumento, soltó ante sus amigos: «Alabar al indio es engrandecerlo. Bastante tiene con lo que recibe. Si le subimos el jornal, querrá más y se nos insubordinará».
Curiosidad lingüística
La forma «alabar al indio es engrandecerlo» sigue el molde retórico castellano «A + infinitivo, B + infinitivo», muy productivo en el refranero: «Callar y obrar, eso es lo que importa», «Mentir y porfiar, nadie lo puede aguantar». La estructura paralela entre los dos infinitivos crea una falsa equivalencia: lo que se presenta como elogio («alabar») esconde en realidad una amonestación («engrandecerlo», es decir, «atreverlo, envalentonarlo»).
Que el refrán siga siendo legible —y escandaloso— cuatro siglos después es un índice de cuánto se ha movido la lengua en su valoración del otro. Léxico estable, valores en transformación radical.
Variantes
- «Indio engrandecido, indio perdido» (forma más cruda, de circulación oral).
- «Al indio, poco y con miedo» (pariente de la misma familia, registrado en el Refranero mexicano).
- «Cría al indio y verás lo que hace» (pariente conceptual, tono admonitivo).
- «Al que nace pa’ tamal, del cielo le caen las hojas» (pariente sobre destino y origen, en otra familia de refranes).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).