Allá van leyes, do quieren reyes
Allá van leyes, do quieren reyes
Significado
Recuerda que el poder se interpreta la ley a su favor, acomodándola a sus necesidades y torciéndola cuando conviene. La fórmula es transparente: «allá van las leyes» (es decir, «ahí se va el sentido de las leyes») «do quieren los reyes» (es decir, «adonde los reyes las quieren llevar»).
El refrán denuncia un hecho histórico reiterado: las leyes no se aplican con la fuerza abstracta de la justicia, sino con la fuerza concreta de quien las dicta, las firma o las ignora. Por eso mismo, es también una advertencia al pueblo: no confiar en la letra fría de un código mientras el poderoso conserve la capacidad de reescribirlo a su medida.
En su uso contemporáneo, se aplica a:
- Gobiernos que reforman la Constitución para blindarse ante la justicia.
- Legisladores que aprueban leyes pensando en sus negocios, no en el bien común.
- Jueces que interpretan las normas según convenga al poderoso de turno.
Origen
Es un refrán castellano antiguo, documentado al menos desde el siglo XV. La forma «do quieren» (con la partitiva do en lugar del moderno «donde») es una marca del castellano medieval y pre-renacentista. Fray Martín de Córdoba lo incluye en su Jardín de nobles doncellas (1468) y luego se difunde por toda la literatura política de los siglos XVI y XVII.
La forma es característica del refrán monorrimo octosílabo del tipo A-A, y comparte estructura con otros muchos refranes castellanos sobre la relación entre el poderoso y la norma: «Ley nueva, rey nuevo», «Rey absoluto, ley sin salud» o «La ley del embudo, lo ancho para mí, lo angosto para ti». Su pervivencia hasta hoy se debe a su capacidad de actualizar la queja: monarquía, virreinato, república… el poder cambia de forma, pero la práctica de torcer la ley se mantiene.
Cuándo se usa
Es un refrán político y cívico, muy eficaz en contextos de crítica a la corrupción, el abuso de poder y la arbitrariedad judicial. Se usa en columnas de opinión, en discursos de oposición, en conversaciones ciudadanas sobre noticias recientes. Funciona también como resumen de la filosofía política del pueblo llano: quien tiene el cetro, también tiene la pluma.
No es adecuado en contextos institucionales o diplomáticos donde la prudencia exige un lenguaje más neutral.
Ejemplo
El diputado subió a tribuna con el nuevo decreto en la mano: «¡Esto es un atraco! Allá van leyes, do quieren reyes: aprueban impuestos que no van a pagar ellos. Lo que les falta esvergüenza».
Curiosidad lingüística
La palabra «do» (con el sentido de «donde») es uno de los arcaísmos castellanos que el refranero conserva con especial tenacidad. Procede del latín de ubi y se mantuvo viva en español medieval hasta bien entrado el siglo XVII, cuando fue sustituida por «donde». Su presencia en refranes crea un sabor arcaizante que muchas veces se conserva adrede, porque le da al dicho un aire sentencioso, casi de sentencia jurídica.
Que este refrán haya sobrevivido quinientos años con su do intacto es, además, una pequeña victoria del conservadurismo lingüístico del refranero popular frente a la evolución general de la lengua.
Variantes
- «Allá van leyes, do quieren reyes; y aquí van jueces, do quieren alcaldes» (forma ampliada, popular).
- «La ley se hace para el que no tiene quien la defienda» (pariente conceptual moderno).
- «Ley del embudo: lo ancho para mí, lo angosto para ti» (pariente muy mexicano).
- «Rey o no rey, la ley es la ley» (pariente en la vereda opuesta, irónico).
Fuente
Redacción original.