Bien canta Marta después de harta
Bien canta Marta después de harta
Significado
El refrán celebra una de las verdades más elementales de la condición humana: la alegría del cuerpo saciado, el contento que sobreviene cuando el hambre ha sido satisfecha. Marta, en la fórmula proverbial, no es la hermana de María y Lázaro —la Marta del Evangelio, activa y diligente, que se quejaba de que su hermana no la ayudaba en la cocina—, sino la Marta arquetípica, la mujer del pueblo, la que cantaba mientras amasaba, la que entonaba coplas mientras avivaba el fuego, la que, en suma, hallaba en el trabajo doméstico una alegría indisociable del pan acabado.
La fórmula, leída en su literalidad, describe la experiencia común del trabajador que ha cumplido con su tarea y que, al verla terminada, se permite la expansión del canto. Pero el refrán, en su uso más extendido, ha trascendido la escena doméstica para aplicarse a cualquier tarea bien concluida: el estudiante que ha cerrado el libro, el artesano que ha entregado la obra, el labrador que ha segado la era, todos, una vez hartos del esfuerzo, “cantan” —alivian el ánimo, se entregan al descanso fecundo, festejan el deber cumplido—. La fórmula, en este sentido, es una celebración del trabajo terminado, que en sí mismo lleva su propia recompensa.
En la tradición sapiencial castellana, el refrán se ha leído también en clave moral: “Bien canta Marta después de harta” se opone a la figura del quejica, del vividor a costa ajena, del que siempre está insatisfecho. La fórmula enseña a contentarse con lo alcanzado, a reconocer el valor del esfuerzo cumplido, a disfrutar de los frutos sin amargura. Es, en este registro, una invitación a la “hilomorfia” aristotélica —la felicidad de la forma realizada, de la materia bien ordenada, del fin alcanzado—.
Origen
El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Bien canta Marta después de harta, y mal después de ayuna: que la hartura alegra, y el hambre entristece”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano canta bene Marta quando è satolla, el francés bien chante Marthe après avoir mangé y el portugués bem canta Marta depois de farta. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia elemental del cuerpo humano, donde la saciedad es condición de la alegría y el hambre es causa de la irritación.
Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente poco usado en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la alegría que sobreviene al deber cumplido y al hambre satisfecha— conserva toda su vigencia en la conversación cotidiana, especialmente en los ambientes rurales. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Felicidad, por su celebración del contento nacido del trabajo bien hecho, y por su invitación a la gratitud ante los bienes recibidos.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- La Santa Biblia.