De alegría también se llora

De alegría también se llora

De alegría también se llora

Significado

Recuerda que el llanto no es exclusivo del dolor, y que las lágrimas pueden ser también signo de emoción intensa, de alivio o de plenitud. La fórmula rompe la asociación automática entre llorar y sufrir, y abre un espacio para las lágrimas alegres: las de un encuentro largamente esperado, las de una herencia inesperada, las del parto, las del graduado que ve a su madre llorar al recibir el diploma.

La forma es la de un refrán categórico-paradójico del tipo «de A también B». Ese tipo sintáctico se usa en castellano para sentar paradojas que, sin embargo, son verdaderas: «De tal palo, tal astilla», «De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco». El adverbio también es aquí la palabra clave: introduce una causa no esperada para un efecto que la lengua reserva a otra causa.

Origen

Es un refrán castellano con tradición oral muy antigua. La RAE lo recoge en su Diccionario de la lengua española como ejemplo de uso figurado de llorar y documenta la fórmula «llorar de alegría» desde el siglo XVI. La idea tiene raíces antiguas: ya en la Retórica de Aristóteles se distinguía la elatio, un estado emocional que mezcla el dolor y el placer hasta hacerlos indistinguibles, y la literatura castellana del Siglo de Oro aprovecha esa ambigüedad con frecuencia (Lope, Góngora, Sor Juana).

En México se documenta con naturalidad en la conversación familiar, sobre todo entre mujeres mayores, que suelen ser las guardianas de la memoria de las emociones fuertes: la llegada del hijo emigrado, la noticia de un milagro, la herencia inesperada. La fórmula también aparece en la lírica popular y en las canciones rancheras, donde el llanto de alegría es casi un género.

Cuándo se usa

Es un refrán de consuelo y de justificación emocional. Se usa cuando alguien llora de una manera que parece injustificada —por una buena noticia, por una reconciliación, por el nacimiento de un nieto— y se le pide que no se avergüence. Funciona también en un sentido casi opuesto: para subrayar que las lágrimas de alegría son tan intensas como las de dolor y merecen el mismo respeto. Conviene en momentos de alta emotividad, no en debates fríos.

Ejemplo

—Mire, doña Carmen, que está llorando el día más feliz de su vida. —Ay, mijita, de alegría también se llora. Espérese a que me reponga y luego le cuento.

Curiosidad lingüística

Pertenece a la familia de los refranes del giro emocional, donde el cuerpo desmiente a la lengua: el gesto esperado (llorar) no corresponde a la causa esperada (dolor). Es un subgénero muy mexicano, donde la cultura popular concede un espacio enorme a la catarsis física como vía de conocimiento. La fórmula tiene además una ventaja retórica: admite ser usada en primera persona sin caer en la autoconmiseración, porque convierte la propia lágrima en prueba de un dicho.

Variantes

Fuente

De alegría también se llora
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Categorías: D, Refranes de Felicidad · 20 de marzo de 2021

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Referencias