Cuando marzo mayea, mayo marcea
Cuando marzo mayea, mayo marcea
Significado
Anuncia un reajuste climático entre marzo y mayo: si en marzo hace el calor propio de mayo, lo más probable es que en mayo haga el frío propio de marzo. El refrán describe, con dos verbos inventados, un fenómeno que los meteorólogos modernos confirman: las primaveras que se adelantan demasiado suelen ser seguidas de un recule térmico a la vuelta de pocas semanas.
Los verbos mayear y marcear son derivados verbales festivos de los nombres de los meses, formados sobre el modelo de enebrar, enero; marcear se documenta en el Diccionario de la lengua española con el sentido de «hacer un tiempo propio del mes de marzo». Su uso le da al refrán un aire dialectal y rural muy marcado, casi de habla campesina.
Origen
Es un refrán castellano de la familia de los refranes meteorológicos de compensación, documentado desde el siglo XIX en recopilaciones como las de Sbarbi. La forma «cuando marzo mayea, mayo marcea» figura en la tradición oral de ambas mesetas y se aclimató en México entre los agricultores de origen hispano, sobre todo en zonas templadas del altiplano y del Bajío.
La idea responde a una observación campesina exacta: las temperaturas de marzo y mayo están correlacionadas de forma inversa, y un marzo cálido (que «mayea») suele ir seguido de un mayo frío (que «marcea»). En el campo mexicano, donde el calendario de siembras depende mucho de las heladas tardías, este refrán orientaba la decisión de cuándo sembrar el maíz de temporal.
Cuándo se usa
Es un refrán campesino y de conversación meteorológica. Se usa cuando un marzo inusualmente cálido genera inquietud entre los agricultores, que temen una helada tardía. Funciona también en clave humorística para describir cambios bruscos del tiempo en primavera, y se cita con frecuencia en almanaques, en secciones de «dichos del campo» y en conversaciones entre abuelos y nietos.
Ejemplo
—Don Anselmo, ¿siembro la milpa esta semana? —Esperáte, mijo. Este marzo está haciendo un calor que no es normal. Ya sabe: cuando marzo mayea, mayo marcea. Mejor esperamos a ver si caen las aguas.
Curiosidad lingüística
Es un caso casi único de refrán construido sobre dos verbos denominales meteorológicos que sólo existen en el interior de la fórmula. Fuera de «mayear» y «marcear», esos verbos no circulan en el español general: son piezas creadas ad hoc para que el paralelismo funcione, y por eso el refrán suena a sentencia cerrada, casi a trabalenguas.
Variantes
- «Si marzo mayea, mayo marcea» (apertura condicional).
- «Marzo mayeado, mayo marceado» (forma participial, de uso rústico).
- «Marzo que no mayea, mayo que marcea» (paralelo, dentro de la misma familia).
Fuente
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).