El lloro de la mujer, no es de creer

El lloro de la mujer, no es de creer

El lloro de la mujer, no es de creer

Significado

Es un refrán machista del refranero castellano que desconfía sistemáticamente del llanto femenino, reduciéndolo a un recurso de manipulación. La estructura es de una negación categórica —«no es de creer»— que invalida de entrada la emoción: la mujer que llora no expresa dolor, sino que ejecuta una estrategia destinada a ablandar al varón, conseguir lo que quiere o eludir un castigo.

El refrán se inscribe en la larga serie de refranes misóginos que la cultura patriarcal del XIX cultivó: junto con «El consejo de mujer bueno algún día puede ser», «La mujer por la honra…» y «El hombre es carne de cañón; la mujer es cañón de carne», compone un cuadro completo de desconfianza hacia la voz, el cuerpo y las emociones femeninas.

La fórmula es de una economía cruel: en cinco palabras, se invalida la capacidad de la mujer de sentir y de expresar lo que siente. No admite excepciones, no contempla la posibilidad de un llanto verdadero, y deja al varón en posición de juez inapelable de la emoción de su esposa, de su hija o de su sirvienta. En la práctica, el refrán ha servido para justificar la indiferencia ante el dolor femenino, la violencia doméstica y la negación de derechos.

En la conversación actual el refrán está completamente fuera de uso, y citarlo en serio es considerado inaceptable. La Academia Mexicana de la Lengua lo conserva en sus archivos precisamente para documentar la cultura patriarcal que circuló en México, no para recomendarlo.

Origen

Es un refrán castellano del Siglo de Oro, con raíces en la literatura misógina de los siglos XVI y XVII. Gonzalo Correas lo recoge en su Vocabulario de refranes (1627), y aparece también en el Tesoro de la lengua castellana* de Covarrubias (1611), donde se documenta como expresión proverbial. La forma se consagra en Sbarbi, Diccionario de refranes (1922), con la observación de que pertenece al apartado de «Refranes de la Mujer» que recogen casi todos los repertorios de la lengua.

Su paralelo latino es «Mulieris lacrimae non sunt fidei», registrado en los Adagia de Erasmo. Su paralelo inglés es «A woman’s tears are a cunning craft» («las lágrimas de la mujer son un ardid astuto»), documentado en la literatura isabelina. En francés y en alemán existen versiones idénticas, lo que confirma su condición de refrán paneuropeo del período barroco, en el que la sospecha sobre la emotividad femenina era un tropo cultural ampliamente compartido.

En México se documenta en la sección «Refranes de la Mujer» del Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, donde se incluye con la nota de uso: «arcaico, fuera de circulación». Pérez Martínez lo presenta como ejemplo de los refranes de excepción que sirvieron a la cultura patriarcal para invalidar sistemáticamente la voz femenina.

Cuándo se usa

Este refrán no debe usarse en la conversación actual, y conviene no recuperarlo. Sería leído como expresión de machismo y la sociedad lo rechaza sin paliativos. Sí se cita, en cambio, en ámbitos académicos y críticos para documentar la cultura patriarcal, en estudios de género, en antologías del refranero, en clases de literatura.

Si alguien lo cita en voz alta, conviene aclarar su contexto y recordar que el llanto femenino es una emoción humana tan legítima como cualquier otra, y que invalidarla sistemáticamente es una forma de violencia.

Ejemplo

—Profe, ¿y este refrán por qué lo guardan si es tan ofensivo? —Porque los refraneros son archivos. Este, en concreto, invalida el llanto de la mujer como si fuera siempre mentira. Conservarlo sirve para entender de dónde vienen muchos micromachismos que aún persisten, no para repetirlos.

Curiosidad lingüística

La construcción «no es de creer» es un modismo castellano que convierte la emoción en un acto de fe: si el receptor no cree, lo que ve no es real. La frase lleva al extremo una desconfianza genérica que se aplicaba ya a otros muchos fenómenos (la promesa del moribundo, la conversión del criminal, la fidelidad del converso). En el caso del llanto femenino, la fórmula se vuelve especialmente cruel, porque invalida una emoción que, por su visibilidad, no admite réplica.

Variantes

Fuente

El lloro de la mujer, no es de creer
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Categorías: E, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

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Referencias