No es lo mismo ser que parecer

No es lo mismo ser que parecer

No es lo mismo ser que parecer

Significado

El refrán condensa, con admirable economía verbal, uno de los grandes temas de la ética occidental: la distancia entre la realidad y la apariencia. Ser implica substancia, raíz, condición; parecer es superficie, máscara, forma externa. El refrán no dice que el “ser” sea preferible al “parecer” —eso sería un añadido moral del lector—, sino que ambos son distintos, y que confundirlos es un error categorial que cuesta caro. Quien toma el parecer por ser, o el ser por parecer, construye sobre arena.

La fórmula, con su aparente simpleza, ha inspirado algunas de las más afiladas críticas de la cultura occidental a la hipocresía social. Platón, en la República, distinguía ya entre el “ser” del filósofo, anclado en la verdad, y el “parecer” del sofista, instalado en la opinión. La Biblia, por su parte, repite el aviso: “No seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres”. Y la literatura castellana, desde el Arcipreste de Hita hasta el Guzmán de Alfarache, no se cansa de denunciar a los “que parecen y no son”.

En la vida cotidiana, el refrán sirve de antídoto contra dos errores simétricos: el del vanidoso, que se cree lo que aparenta, y el del desconfiado, que presume que todo el mundo aparenta. La prudencia está en no confundir, pero tampoco en reducirlo todo a apariencia. La realidad existe, y el deber de cada uno es acercarse a ella con la mayor honestidad —en el “ser” de sí mismo, en el “parecer” de cara a los demás, en la coherencia entre uno y otro.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “No es lo mismo ser que parecer: que el hombre es lo que es, y no lo que muestra”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano non è lo stesso essere che sembrare, el francés il ne faut pas confondre être et paraître y el portugués não é o mesmo ser que parecer. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y hunde sus raíces en la experiencia elemental de las comunidades humanas, donde la distancia entre la máscara social y la verdad interior ha sido siempre materia de sospecha y de sátira.

Se trata de un refrán popular, actualmente poco usado en su forma exacta, aunque la idea que transmite conserva toda su vigencia en una época marcada por la obsesión de la imagen y la gestión de la apariencia pública. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Apariencias, por su contenido directamente referido a la distancia entre el ser y el parecer, y por su invitación a cultivar la autenticidad frente a la simulación.

Fuente

No es lo mismo ser que parecer
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Categorías: N, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

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Referencias