No hay mejor lotería que el trabajo y la economía
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía
Significado
El refrán da un golpe de mano contra la fantasía del enriquecimiento rápido. Frente a la lotería, al sorteo, al juego de azar, a la apuesta casual, el refrán opone un doble camino: el trabajo constante y la economía previsora. Esos dos, juntos, son la mejor lotería que existe, porque reparten premios todos los días y no dejan al afortunado en la ruina tres meses después.
La elección de la palabra lotería es precisa. En México y en otros países hispanohablantes, la lotería ha sido durante siglos la promesa popular de salir de pobre con un golpe de suerte. El refrán no niega que alguien pueda ganar: dice que el trabajo y la economía son la mejor lotería, es decir, más segura, más constante, más rendidora a la larga. La lotería real puede tocarle a uno entre millones; la lotería del trabajo y del ahorro le toca a todo el que persevera.
Por extensión, el refrán se aplica a toda expectativa de beneficio fácil: el negocio improvisado, la especulación, la promesa de un amigo de hacer dinero sin esfuerzo. La respuesta del refrán es la misma: no hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
Origen
Es un refrán mexicano de tradición moderna, con raíces que se hunden en el siglo XIX y se consolidan en el XX, cuando las loterías nacionales mexicanas —la Lotería Nacional para la Asistencia Pública, fundada en 1770 pero reorganizada a lo largo del siglo XX— se convierten en fenómeno de masas. La aparición de los sorteos regulares y la publicidad de los premios crearon una cultura popular del «si me toca» contra la cual el refrán se alza como corrección moral.
Lo registran los refraneros mexicanos contemporáneos, en particular Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano (edición de la Academia Mexicana de la Lengua) y los catálogos paremiológicos del Centro Virtual Cervantes. Es un refrán poco usado en la conversación urbana, pero plenamente vigente en la formación de los hijos, en los discursos de la clase media y en la moral del pequeño comercio.
Cuándo se usa
Es un refrán didáctico y de lección moral, no de conversación ligera. Se usa en la educación de los hijos, en la plática con el joven que sueña con el premio mayor, en el consejo al migrante que ha enviado el primer dinero a casa, en la prédica del domingo en los pueblos chicos. Es refrán de padre prudente, de maestro rural, de tendero con años.
No es adecuado para contextos donde se celebra un premio de lotería —el refrán sería leído como indirecta inoportuna—.
Ejemplo
El joven llevaba seis meses soñando con ganar la lotería y no movía un dedo por conseguir un trabajo fijo. El padre, harto, le dijo: «m’hijo, no hay mejor lotería que el trabajo y la economía. Esas sí te tocan, las otras no avisan».
Curiosidad lingüística
La palabra loterería se usa aquí con dos sentidos simultáneos que el oyente mexicano de principio del XXI activa sin esfuerzo: el sentido literal del juego de azar y el sentido figurado de suerte buscada con método. El refrán hace un juego de palabras implícito al comparar la lotería real con la del trabajo: la del trabajo es una lotería que se compra con esfuerzo, no con dinero; se cobra con constancia, no con un boleto. Esa doble lectura es la que le da al refrán su fuerza y su aire de paradoja casera. La forma «no hay mejor X que Y» es, como en otros refranes del mismo campo, una hipérbole comparativa con sabor castellano antiguo.
Variantes
- «No hay mejor suerte que el trabajo y el ahorro» (variante con suerte en lugar de lotería).
- «No hay lotería como la del trabajo» (forma comprimida).
- «Quien trabaja y ahorra, ese sí gana la lotería» (variante con sujeto explícito).
Fuente
- CVC (Instituto Cervantes). Refranero multilingüe.
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).