No hay novia fea

No hay novia fea

No hay novia fea

Significado

El refrán apunta a la magia transformadora del día de la boda. La novia, llegada la fecha señalada, se viste con sus mejores galas, se adorna con el peinado adecuado, se embellece con las joyas recibidas en dote y en regalo, se adorna con el ramo, se embellece con el maquillaje discreto que era uso y costumbre: y he aquí que, ante el altar, parece otra persona. La mirada del enamorado, la expectación de los convidados, la luz de los cirios, la solemnidad del rito, todo concurre a idealizarla. Por eso la sabiduría popular sentencia que no hay novia fea: hay mujeres que, sin ser hermosas, se vuelven hermosas el día de su boda.

Detrás de la fórmula, subyace una observación antropológica precisa: el rito del paso tiene una capacidad transfiguradora. La mujer que entra en la iglesia como soltera sale como esposa, y la transición la viste de una dignidad nueva, que los presentes perciben con la mirada a la vez tierna y piadosa de quien asiste a un sacramento. La liturgia, la música, los versos, los invitados, todo concurre a un efecto colectivo de embellecimiento que es, a la vez, real y simbólico.

El refrán se usa también, en sentido figurado, para elogiar a quien se ha esmerado en un atuendo o en un arreglo personal con ocasión de un evento importante. Y se usa, en broma, para zaherir al novio que se muestra indeciso ante la elección: “Mira bien, que ya no hay vuelta atrás”. Pero su uso noble —el que enaltece a la novia, sin ironía— es el que da verdadero sentido a la fórmula, y la convierte en un homenaje al poder de la fiesta, del vestido y del amor.

Origen

El refrán hunde sus raíces en la cultura nupcial castellana, donde el día de la boda era —y sigue siendo en muchos pueblos— la jornada cumbre de la vida de una mujer, y donde el atuendo, el aderezo y el tocado se elegían con esmero durante semanas. Aparece documentado en el Vocabulario de refranes de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “No hay novia fea, ni mortaja buena, que el día haze al vestido y al rostro”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano non c’è sposa brutta, el francés il n’y a pas de laide mariée y el portugués não há noiva feia. En la literatura áurea, la fórmula se evoca en La Celestina, en los entremeses de Cervantes y en las novelas picarescas, donde el atuendo nupcial funciona como signo de transformación social.

Se trata de un refrán popular, actualmente poco usado en su forma exacta, aunque la observación que transmite conserva toda su vigencia: la novia, en su día, se esmera, y la comunidad lo celebra como uno de los ritos de paso más importantes. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Apariencias, por su contenido referido al engaño y al descubrimiento del cuerpo femenino bajo el efecto del vestido, la luz y la solemnidad.

Fuente

No hay novia fea
Comparte la imagen del refrán: No hay novia fea
Categorías: N, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

Otros Refranes de Refranes de Apariencias

Referencias