No hay vida sin muerte, ni placer sin pesar

No hay vida sin muerte, ni placer sin pesar

No hay vida sin muerte, ni placer sin pesar

Significado

El refrán, hermano de “no hay felicidad completa” y de “no hay contento sin su descuento”, profundiza en la misma intuición: la condición humana se construye por la dialéctica de los opuestos. La vida tiene la muerte como sombra inseparable; el placer lleva aparejado el pesar. Quien pretenda una vida sin muerte vive en la ficción, y quien busque un placer sin aflicción vive en la mentira. Sólo desde la aceptación de esa mezcla, que la cultura popular enuncia en fórmulas breves, se accede a la sabiduría del “vive y deja vivir”, del “goza y consuélate”, del “goza y aprende a soltar”.

La fórmula, además, tiene una dimensión estrictamente cristiana: en la economía de la salvación, la vida eterna sólo se obtiene pasando por la muerte, y la alegría celestial se gana por la paciencia en los pesares terrenos. La teología medieval hablaba de la felix culpa, del “pecado feliz” de Adán, que trajo al mundo la redención de Cristo: el mal, en cierto modo, se transfigura en bien. Por eso el refrán no es un llamado a la tristeza, sino una invitación a mirar la tristeza como parte del proceso que conduce a la alegría.

En la vida cotidiana, la fórmula se usa para moderar la euforia, para consolar al afligido, y para recordar a los orgullosos que su dicha presente puede convertirse mañana en desventura. Quien acepta que la vida es mezcla de luz y sombra, y que la sombra no es la negación de la luz sino su complemento, se ahorra muchos desengaños y vive más en paz consigo mismo y con los demás.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “No hay vida sin muerte, ni placer sin pesar, ni bien sin mal, ni mal sin bien: la condición humana es mudable y conviene estar apercibido”. Tiene paralelos exactos en la tradición sapiencial cristiana —el Eclesiastés 7, 2: “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del convite”— y en otras tradiciones romances: el italiano non c’è vita senza morte, el francés il n’y a pas de plaisir sans peine y el portugués não há vida sem morte nem prazer sem pesar.

Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite pervive en fórmulas equivalentes como “el gozo y el llanto van de la mano” o “quien no ha llorado, no ha reído nunca”. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Felicidad, por su reconocimiento del carácter compuesto —y, por tanto, finito y perfectible— de la alegría humana.

Fuente

No hay vida sin muerte, ni placer sin pesar
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Categorías: N, Refranes de Felicidad · 20 de marzo de 2021

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Referencias