Placer y alegría, tan pronto ida como venida

Placer y alegría, tan pronto ida como venida

Placer y alegría, tan pronto ida como venida

Significado

El refrán es una de las observaciones más melancólicas del refranero castellano: las alegrías humanas son tan fugaces en su venida como en su ida. Aparecen de improviso, sin previo aviso, y desaparecen con la misma rapidez con que llegaron. El enamorado, el poderoso, el saciado, el recién padre, todos conocen la experiencia: el placer se presenta sin ser convocado, y se retira sin ser despedido. La fórmula, en este sentido, no es una censura del placer, sino una admonición a no confundirlo con la felicidad: quien identifica el contento con la alegría momentánea queda doblemente expuesto, tanto a la frustración del deseo como al vacío del cumplimiento.

La observación entronca con la vieja doctrina filosófica y cristiana sobre la brevedad de los goces terrenos. Para los estoicos, el placer era, en el mejor de los casos, un “bien neutro”; para los epicúreos, era un “bien caduco”; para los cristianos, era una “vanidad de vanidades”, comparable al humo que el viento se lleva. En la Edad Media, los predicadores castellanos —San Vicente Ferrer, fray Luis de Granada, el autor del Arcipreste de Talavera— glosaron esta idea una y otra vez, comparando la vida humana con un sueño, con una flor de un día, con un relámpago en la noche. El refrán, en este registro, es la condensación popular de toda una meditación filosófica.

En su uso coloquial, la fórmula se cita para acompañar los buenos momentos con una nota de sobriedad, y los malos con una nota de esperanza. Si el placer es tan rápido en irse como en venir, también es cierto que su marcha abre la puerta a un nuevo placer, acaso mayor. La fórmula, en su fondo último, es un recordatorio del flujo incesante de las cosas humanas, y una invitación a cultivar la ecuanimidad: ni exaltarse demasiado en las alegrías, ni abatirse demasiado en las penas.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Placer y alegría, tan pronto ida como venida: que las cosas del mundo vienen y van, y no hay que asirse a ellas”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano piacere e allegria, presto va e presto viene, el francés plaisir et joie, sitôt partis que venus y el portugués prazer e alegria, tão depressa idos como vindos. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia elemental de la condición humana, donde la fugacidad del placer es uno de los temas más antiguos de la reflexión filosófica.

Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la brevedad de las alegrías humanas— conserva toda su vigencia en la conciencia común, y se reactiva con fuerza en los momentos de duelo, de pérdida, de fracaso sentimental. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Felicidad, por su contenido referido a la fragilidad de los contentos terrenos, y por su invitación a cultivar la ecuanimidad ante los vaivenes de la fortuna.

Fuente

Placer y alegría, tan pronto ida como venida
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Categorías: P, Refranes de Felicidad · 20 de marzo de 2021

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Referencias