A buen gato, buen rato
A buen gato, buen rato
Significado
Reconoce que un adversario competente merece respuesta competente: cuando el rival es fuerte, la pelea resulta más interesante y el esfuerzo se justifica. La fórmula tiene un matiz deportivo, casi de lidia: el buen gato (buen contendiente) merece un buen rato (buena pelea, buena diversión). Quien se enfrenta a un igual, disfruta; quien se enfrenta a un inferior, se aburre.
El refrán también funciona como reconocimiento del mérito ajeno: si te ha tocado un rival difícil, no te quejes, aplaude. Estar a la altura exige más, pero también da más. La competencia, en este sentido, es gimnasia del carácter.
Origen
Es un refrán castellano con raíces en la lengua del toreo y de los juegos de animales. La palabra «gato» se usaba en el español antiguo para designar a varios pequeños félinos y cuadrúpedos ágiles: el gato doméstico, el gato montés, el gato de algalia. En el vocabulario taurino, el «gato» se aplicaba al torero, al cabo, a cualquiera que peleara con arte. La fórmula «a buen gato, buen rato» es, así, un homenaje a la buena lidia.
En el refranero castellano, Correas (1627) y Sbarbi (1922) lo registran. En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero la estructura «a buen X, buen Y» se mantiene viva en múltiples variantes, aplicables al tenis («a buen rival, buen partido»), al dominó («a buen compañero, buena partida»), al mercado («a buen precio, buen negocio»). La fórmula es, en el fondo, una leyenda de correspondencias: lo bueno, con lo bueno.
Cuándo se usa
Es un refrán de reconocimiento deportivo, apropiado para reconocer la calidad de un rival y para elogiar la propia disposición a competir. Funciona muy bien en la conversación entre aficionados, en la sobremesa, en el comentario de una pelea, de un partido, de un debate. No es adecuado para usarlo en contextos donde la «buena pelea» no sea sino belicismo o violencia: ahí el refrán sonaría cínico. Usarlo bien es aplicarlo al esfuerzo noble, no a la crueldad.
Ejemplo
—Mira, hija, ese muchacho juega muy bien al frontón. Le vas a dar un buen rato. —No se diga. A buen gato, buen rato. Le voy a dar la revancha el domingo.
Curiosidad lingüística
La estructura «a + adjetivo + sustantivo, + adjetivo + sustantivo» es de las más simples y más repetidas del refranero castellano: «a buen entendedor, pocas palabras», «a buen hambre, no hay pan duro», «a buen seguro, mal vecino», etc. La fórmula tiene una simetría perfecta entre los dos miembros: adjetivo-sustantivo / adjetivo-sustantivo. La palabra «rato» se usa aquí en su sentido etimológico de «espacio de tiempo», con el matiz de encuentro, casi pugilístico: «tener un rato con alguien» es, en el habla coloquial mexicana, mantener un careo.
Variantes
- «A buen rival, buen partido» (versión deportiva).
- «A buen entendedor, pocas palabras» (pariente estructural).
- «A buen hambre, no hay pan duro» (pariente estructural).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).