A otro perro con ese hueso
A otro perro con ese hueso
Significado
Sirve para rechazar un ofrecimiento que se considera engaño, abuso o tomadura de pelo. Quien lo pronuncia da a entender que no aceptará pasar por tonto. La imagen es directa: el hueso que se ofrece al perro es la propuesta inaceptable; pasarla a otro perro es desentenderse de ella con ironía. Hay, en la fórmula, una mezcla de indignación y de comedia: el que escucha no se ofende simplemente, sino que se ríe de la desfachatez del otro.
El refrán es uno de los más vivos del habla coloquial mexicana y se cruza con frecuencia con el registro soez, aunque la versión clásica es perfectamente limpia. Funciona en la negociación, en la tienda, en la oficina, en la amistad: cuando alguien se pasa de listo, se le responde «a otro perro con ese hueso» y se da por terminada la conversación.
Origen
Es un refrán castellano con raíces en la cultura popular de los siglos XVIII y XIX. La fórmula aparece documentada en los refranes de cuartel y de taberna del siglo XVIII, y en las colecciones de Sbarbi (1922) figura como expresión de uso corriente. La imagen del hueso como lo que se ofrece al perro —y que el perro acepta sin discutir— se complementa con la del «otro perro», al que se le pasa la patata caliente.
En México su uso es «bastante frecuente» y se aplica con naturalidad a mil situaciones: cuando un vendedor infla el precio, cuando un político hace una promesa vana, cuando un amigo trata de endosar un compromiso ingrato. La flexibilidad de la fórmula —cabe en una sola frase, no requiere preparación— es la que la ha hecho sobrevivir en el habla cotidiana. Su eco pervive también en la canción ranchera y en el cine de oro mexicano, donde se usaba como recurso cómico.
Cuándo se usa
Es un refrán de rechazo festivo, apropiado para desairar una oferta que se considera abusiva o ridícula. Funciona muy bien en la conversación coloquial, en la negociación, en el regateo, en la sobremesa. No es adecuado para usarlo en contextos donde la propuesta sea seria y bien intencionada: ahí la fórmula sería un desprecio. Usarlo bien es aplicarlo al abuso, no al desacuerdo legítimo.
Ejemplo
—Oye, te vendo este coche en cien mil pesos. Está como nuevo. —¿En cien mil? A otro perro con ese hueso, hermano. Eso vale cuarenta.
Curiosidad lingüística
La construcción «a + sustantivo + con + sustantivo + demostrativo» es de las más coloquiales del refranero castellano. La fórmula presenta una transferencia: el «otro perro» recibe el «hueso» que se rechaza. Esa operación retórica de desplazamiento es la que da al refrán su comicidad: el hablante no se enfrenta al engaño, simplemente lo encauza hacia otro. La palabra «otro» es clave: no es «al mismo perro», sino a otro; el desplazamiento es la base de la ironía. La palabra «hueso», además, tiene su doble registro: el anatómico (el que se le da al perro) y el metafórico (el problema, la pega, la dificultad).
Variantes
- «A otra parte con ese hueso» (variante con «parte»).
- «Cuentaselo a tu abuela» (pariente, sin contexto canino).
- «A mí no me la dan con queso» (pariente moderno).
Fuente
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).