A caballo de buena sangre, no le importa el terreno

A caballo de buena sangre, no le importa el terreno

A caballo de buena sangre, no le importa el terreno

Significado

Afirma que la calidad de un sujeto se mide por su capacidad de adaptación, no por las condiciones externas. Un caballo de «buena sangre» —de raza, de pedigree, de buena hechura— es capaz de correr en cualquier terreno: en la arena, en el fango, en la roca, en el pasto, en la lluvia. La mala bestia, en cambio, se vuelve inútil cuando cambian las condiciones.

Aplicado fuera del ámbito ecuestre, el refrán elogia la versatilidad del carácter. Quien sabe arreglárselas en cualquier sitio, en cualquier clima, en cualquier contexto, es de buena sangre. La persona o el equipo que pone muchas condiciones para funcionar, esa no es de buena sangre. Y, en clave moral, es una llamada a no quejarse tanto de las circunstancias, y a sacar el máximo del propio temple.

Origen

Es un refrán mexicano con claras raíces en la tradición ecuestre de la Nueva España. La «buena sangre» es un concepto que viene del árabe nasab (linaje) y del castellano viejo: designa al animal de raza, al caballo de pedigree, al que reúne las condiciones de velocidad, resistencia y carácter que las crónicas hipológicas del siglo XVI consideraban propias del caballo napolitano, del andaluz y, más tarde, del inglés de pura sangre.

La charería mexicana heredó esa terminología y la hizo suya. La frase «no le importa el terreno» pertenece al vocabulario del charro: cuando un caballo «no le hace al terreno», se dice que es bravo, que se adapta, que sirve. La forma «a caballo de buena sangre, no le importa el terreno» está documentada en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez y en otras recopilaciones del Centro de Estudios Literarios de la UNAM.

Cuándo se usa

Es un refrán de elogio del carácter, apropiado para reconocer la capacidad de adaptación de una persona o para exigirla. Funciona muy bien en la conversación familiar, en el comentario del hijo que emigró, en la recomendación laboral. No es adecuado para usarlo en contextos donde la adaptación se confunda con la resignación: no es lo mismo tener temple que aguantar abusos. Usarlo bien es aplicarlo a la fortaleza del carácter, no a la sumisión ante la injusticia.

Ejemplo

—Mira, mandaron a mi sobrino a trabajar a Monterrey, después a Tijuana, y luego a Villahermosa. Y en todas partes la hace bien. —A caballo de buena sangre, no le importa el terreno. Ése es de los que sirven para todo.

Curiosidad lingüística

La construcción «a + sustantivo + adjetivo, no le importa + sustantivo» es de las más distintivas del refranero mexicano. La fórmula combina la imagen concreta (el caballo) con la afirmación categórica (no le importa el terreno), y la conjunción de ambas produce un refrán de fisonomía inconfundible. La palabra «sangre» se usa aquí en su sentido zoológico: la casta, el linaje, la raza. Esa terminología ecuestre, transplantada al campo moral, es una de las herencias más notables de la charrería mexicana.

Variantes

Fuente

A caballo de buena sangre, no le importa el terreno
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Categorías: A, Refranes de Animales · 25 de marzo de 2021

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Referencias