A la noche, arreboles; a la mañana habrá soles

A la noche, arreboles; a la mañana habrá soles

A la noche, arreboles; a la mañana habrá soles

Significado

Es un refrán meteorológico que anuncia buen tiempo: si al anochecer se ven arreboles —esos tonos rojizos o anaranjados en el cielo—, al amanecer siguiente habrá sol. La observación popular acertó en la base: un arrebol vespertino indica que las nubes están altas y delgadas, y que la borrasca no está encima, lo que favorece un día despejado.

El arrebol (también llamado candilazo en México) es el fenómeno luminoso que tiñe el horizonte de rojo, rosa o dorado cuando los rayos del sol, ya bajo, atraviesan las nubes. El vocablo viene del latín arbor, pasando por el castellano antiguo, y convivió con cultismos como aurora o rubor.

Origen

Es un refrán castellano de larga tradición, documentado en los grandes refraneros del Siglo de Oro. Gonzalo Correas lo recoge en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627) con variantes como «Arreboles a la noche, soles a la mañana», y figura también en la colección de Pedro Vallés (1549). Su utilidad era práctica en una sociedad agraria, donde el color del cielo decidía la jornada siguiente.

En México se mantuvo en uso entre las comunidades campesinas y los viejos pescadores de las costas del Pacífico y del Golfo, hasta que los pronósticos meteorológicos oficiales lo desplazaron de la conversación cotidiana. Hoy sobrevive en refraneros y en la cultura escrita, pero ya casi no se invoca para decidir la siembra.

Cuándo se usa

Se usa en contexto rural o de costa, cuando alguien observa el cielo nocturno y quiere anticipar el día siguiente: «Mire nomás qué arrebol tan bonito, ya sabe usted: a la noche, arreboles; a la mañana habrá soles». También aparece en conversaciones de aficionados a la meteorología, en textos de literatura y en pronósticos campesinos.

Ha perdido vigencia con la generalización del parte meteorológico, pero sigue siendo útil para entender la relación antigua entre observación popular del cielo y saber agrícola.

Ejemplo

—El cielo se puso rojo como un incendio al caer la tarde. ¿Mañana lloverá? —Al contrario, mijo: a la noche, arreboles; a la mañana habrá soles. Ya puede planear la cosecha.

Curiosidad lingüística

La forma bimembre y paralelística del refrán —«a la noche, A; a la mañana, B»— es un molde típico de los refranes meteorológicos, que enfrentan dos momentos del día (atardecer y amanecer) para construir una predicción. Otros refranes siguen el mismo patrón: «Cielo empedrado, suelo mojado», «Sol que se pone rojo, agua al ojo», «Luna rodeada, lluvia cercana». La métrica es aproximadamente octosílaba, con rima consonante entre los dos sustantivos clave.

Variantes

Fuente

A la noche, arreboles; a la mañana habrá soles
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Categorías: A, Refranes de Meteorología · 15 de abril de 2021

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Referencias