Cuando atruena en marzo, apareja las cubas y el mazo
Cuando atruena en marzo, apareja las cubas y el mazo
Significado
El refrán es uno de los muchos que, en el refranero castellano, ligan el mes de marzo con el vino y con las artes de la viticultura. “Attruena en marzo” —truena, retumba el cielo, hay tormenta— equivale, en la cultura popular, a una promesa de vendimia generosa: el agua caída en marzo empapa las cepas, hincha los racimos, y prepara una cosecha que el viñador deberá recibir con las cubas dispuestas y el mazo listo para el pisado de la uva. La fórmula, por tanto, no es sólo una observación meteorológica, sino un consejo de orden práctico: prepara los aperos, porque la vendimia viene buena.
La recomendación se completa con la mención del “mazo” —el instrumento con que se pisa la uva en el lagar—, que aquí funciona como metonimia del conjunto de operaciones que componen la vendimia: la corta, el acarreo, el pisado, el prensado, el trasiego, la guarda. “Aparejar las cubas y el mazo” significa, en el vocabulario campesino, “preparar todo lo necesario para una vendimia que se anuncia abundante”. La fórmula, en suma, articula un saber meteorológico (la tormenta de marzo como presagio de buena cosecha) con un saber agrícola (la necesidad de prepararse a tiempo para no perder la oportunidad).
En el registro simbólico, el refrán puede leerse también como una invitación más general: en cualquier orden de la vida, los presagios favorables no se improvisan; han de aprovecharse en su momento, y para ello conviene tener listos, desde antes, los instrumentos con los que se ha de cosechar lo que la fortuna ofrezca. Quien se distrae cuando truena en marzo, pierde la vendimia; quien se distrae cuando soplan los vientos de la oportunidad, pierde el negocio, la amistad, el amor, la gracia.
Origen
El refrán es de origen castellano y se documenta en colecciones agrícolas del siglo XVI, en particular en el Libro de agricultura de Gabriel Alonso de Herrera (1513) y en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Cuando atruena en marzo, apareja las cubas y el mazo: que la lluvia de marzo promete buena vendimia”. Tiene paralelos exactos en el refranero vitivinícola europeo: el francés en mars, quand le tonnerre gronde, prépare les cuves et la meule y el italiano quando tuona in marzo, prepara i tini e il maglio. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia elemental de la viticultura continental, donde las lluvias de marzo son condición indispensable de la maduración de la uva.
Se trata de un refrán popular, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la observación meteorológica de fondo conserva todo su valor en las regiones vitivinícolas de la España interior, especialmente en La Mancha, en Tierra de Barros y en el valle del Duero. Lo hemos incluido dentro de la categoría Meteorología, por su carácter de predictor agrícola fundado en la relación entre el agua caída y la cosecha esperada, y por su utilidad como manual práctico para los viñadores.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).