A perro viejo no hay tus tus

A perro viejo no hay tus tus

A perro viejo no hay tus tus

Significado

Recuerda que a la persona experimentada resulta muy difícil engañarla con halagos, regalos o zalamerías. El «perro viejo» es la metáfora del veterano que ya ha visto de todo y no se deja embaucar por promesas vanas. La onomatopeya «tus tus» —el chistido con que se llama al perro para que se acerque— aplicada al perro viejo produce un contraste irónico: el animal que no acude cuando se le chista, precisamente porque ya ha aprendido que el chistido no siempre trae recompensa.

El refrán tiene una dimensión ética: quien pretenda manipular a alguien maduro debe saber que la experiencia es el mejor antídoto contra la demagogia. Los abuelos, los maestros, los funcionarios curtidos: ésos no se venden por un plato de lentejas.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la lengua coloquial de los siglos XVIII y XIX. La onomatopeya «tus tus» se documenta en el español desde antiguo como reclamo cariñoso al perro: en el Arcipreste de Hita aparece ya, con su fonética rural, y los diccionarios de Covarrubias y Autoridades la registran. La negación —«no hay tus tus»— es, en cambio, un giro humorístico posterior, del siglo XIX, que aprovecha la onomatopeya para construir un no-concepto: lo que no funciona, lo que no se logra.

En el refranero castellano, Sbarbi (1922) lo registra. En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero la fórmula pervive en el habla campechana y en la cultura popular de las zonas rurales. La imagen del perro viejo como animal desconfiado y avisado es una constante de la cultura pastoril, y se cruza con otras metáforas del campo semántico: «perro viejo no ladra en balde», «perro viejo, nuevos trucos no aprende».

Cuándo se usa

Es un refrán de alabanza del veterano, apropiado para reconocer la perspicacia de alguien maduro. Funciona muy bien en la conversación familiar, en la sobremesa, en el comentario del comportamiento de un político o de un comerciante. No es adecuado para usarlo en contextos donde la «experiencia» se confunda con la recalcitrante cerrazón: a veces el perro viejo no entiende el truco nuevo no por lúcido, sino por tieso. Usarlo bien es aplicarlo a la lucidez de la edad, no a la negativa a cambiar.

Ejemplo

—Ya le ofrecí a don Refugio dos veces que le subo la renta, y nada, no me firma. —A perro viejo no hay tus tus. Ese hombre ya vio muchos tratantes como tú. Váyase con cuidado.

Curiosidad lingüística

La construcción «a + sustantivo + adjetivo + no + hay + onomatopeya» es única en el refranero castellano. La negación absoluta («no hay») se aplica a un sonido —«tus tus»— que es por definición inaprensible, intangible. Esa operación retórica, que mezcla gramática y fonética, es la que da al refrán su humor inconfundible. La palabra «tus», en su origen, es la misma que se conserva en el verbo «tusturrar» (azotar) y en el italiano zuzzare (mover líquidos). La onomatopeya, así, tiene raíces antiguas y conserva la vivacidad del lenguaje infantil.

Variantes

Fuente

A perro viejo no hay tus tus
Comparte la imagen del refrán: A perro viejo no hay tus tus
Categorías: A, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

Otros Refranes de Refranes de Animales

Referencias