Al amigo y al caballo, no cansallo

Al amigo y al caballo, no cansallo

Al amigo y al caballo, no cansallo

Significado

Recomienda no forzar al amigo ni al caballo más allá de lo razonable. Del mismo modo que un jinete abusivo, con la espuela y el bocado, agota a su montura y la convierte en un animal inútil, un amigo que importuna, exige y apremia sin tregua termina por cansar al otro, que deja de atenderlo. La fórmula une dos campos léxicos —la amistad y la caballería— para extraer una misma lección: el abuso, incluso del bien, lo convierte en veneno.

El refrán tiene una dimensión práctica notable: el «cansancio» del amigo se manifiesta en el enfado, en la frialdad, en la tardanza, en la negativa. Quien lo provoca, pierde sin darse cuenta. La imagen ecuestre añade una capa de sabiduría popular: el buen jinete sabe cuándo apretar y cuándo aflojar; el mal jinete, no.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la literatura caballeresca y en la sabiduría de los picadores. La fórmula aparece documentada en los refranes del Marqués de Santillana (siglo XV) y, más tarde, en Correas (1627) y Sbarbi (1922). La forma «no cansallo» —con la metátesis de la ll— es típica del habla rural castellana y mexicana, y se conserva en el refrán como rastro histórico del origen oral de la fórmula.

En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero la memoria charra y la cultura del campo lo conservan. La dominación del caballo fue, durante siglos, una de las técnicas fundamentales de la vida rural mexicana, y los refranes que mezclan la amistad con la caballería conservan su fuerza. La forma «no cansallo» aparece también en canciones rancheras y en la conversación de los hombres de a caballo, donde la metatesis es un signo de casticismo rural.

Cuándo se usa

Es un refrán de reconvención amistosa, apropiado para recordarle a alguien que está abusando de la paciencia ajena. Funciona muy bien en la conversación entre iguales, en la sobremesa, en la consejería familiar. No es adecuado para usarlo en contextos donde el cansancio sea legítimo: a veces la amistad se cansa porque no se cuida, no porque se abuse. Usarlo bien es aplicarlo a la mesura, no a la indiferencia.

Ejemplo

—Tía, llevo tres semanas seguidas pidiéndole que me preste el carro. Hoy hasta fui a recoger a sus nietos. —Mira, hijo, al amigo y al caballo, no cansallo. Dale un respiro a la tía, ¿no?

Curiosidad lingüística

La forma «cansallo» —con la l final tras la ll— es resultado de una metátesis fonética: en el habla rústica, el grupo -ll- se reduce a -l-, o se reordena. Esa forma, que en la norma urbana mexicana se corregiría, conserva aquí su fuerza de origen: el refrán se oye como refrán castellano viejo, no como expresión contemporánea. La palabra «cansar», por su parte, viene del latín campsare (doblar, rodear), y en su sentido figurado significa «producir hastío». Ese matiz etimológico es el que sostiene el refrán: el amigo cansado es el que ya ha dado muchas vueltas en torno al asunto.

Variantes

Fuente

Al amigo y al caballo, no cansallo
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Categorías: A, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

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Referencias