Amigo del buen tiempo, múdase con el viento
Amigo del buen tiempo, múdase con el viento
Significado
Denuncia la amistad de conveniencia: aquella que solo se presenta cuando todo va bien y desaparece al primer soplo de dificultad. Quienes así se conducen «se mudan con el viento» —con la primera ráfaga adversa— porque su compromiso no era con la persona, sino con la bonanza.
En la práctica, se usa para:
- Reconocer a quien solo aparece en los momentos de éxito y se borra en los de fracaso.
- Justificar el desencanto tras una amistad que se demostró interesada.
- Distinguir entre el amigo verdadero, que se mantiene en todas las estaciones, y el «amigo del buen tiempo», que es meteorológico y voluble.
El refrán lleva implícito un consejo de selección: no confundir el cariño con el cálculo, ni el afecto con el oportunismo.
Origen
Es un refrán castellano con raíces en la tradición medieval. Aparece ya en el Vocabulario de refranes de Correas (1627) en una forma muy próxima a la actual, y reaparece en colecciones del siglo XVIII. La metáfora del viento —meteorológica, cambiante, ajena a la voluntad humana— es uno de los grandes topoi del refranero castellano: «Muger y viento, mudanse a su tiempo», «A buen viento, buen remo» o «Viento norte, pariente muerte».
Su difusión a México se produjo en los siglos coloniales, y Herón Pérez Martínez lo recoge en su Refranero mexicano como una de las advertencias más vivas contra la amistad interesada. En la sociedad novohispana y decimonónica, donde la movilidad social y económica era brusca, este refrán servía para nombrar a quienes rodeaban al potentado y lo abandonaban al primer revés.
Cuándo se usa
Es un refrán de desengaño y de diagnóstico social. Funciona:
- En la conversación íntima, al comentar el alejamiento de un «amigo» que solo aparecía en las fiestas.
- En la crítica política, para describir a los aliados que cambian de partido según sople el viento electoral.
- En la educación sentimental de los jóvenes, como advertencia contra la amistad interesada.
No es adecuado para usarlo en público contra alguien en concreto, porque resultaría hiriente; conviene reservarlo para la reflexión privada o la conversación entre iguales.
Ejemplo
Años después de que mi padre quebrara, lo volví a encontrar con un vecino. «Qué raro verte», le dije. «Es que en aquella época andaba yo muy ocupado, ya sabes cómo son las cosas…». «Sí —respondió mi padre con una sonrisa—, amigo del buen tiempo, múdase con el viento».
Curiosidad lingüística
El verbo «mudarse» en español antiguo y popular conserva su sentido pleno de «cambiar de lugar, de opinión o de afecto» que tenía en el castellano del Siglo de Oro. Hoy, en el habla urbana, se ha especializado en «mudarse de casa», pero el refrán lo devuelve a su acepción más rica: la de quien se muda también de lealtad, de compañía y de criterio, según de dónde sople el viento.
En zonas rurales de México, «mudarse» se usa todavía con ese sentido amplio: «se mudó de opinión», «se mudó de partido», «se mudó de bando». El refrán es, por tanto, cápsula de un uso verbal que la ciudad está perdiendo.
Variantes
- «Amigo de buen tiempo, múdase al mal viento» (forma alterna, menos común).
- «Amigo de sol, no le fíes tu jardín» (pariente en la misma familia).
- «Muger y buen tiempo, duran poco» (pariente estructural, muy castellano).
- «Quien te sigue en la prosperidad, te abandonará en la adversidad» (pariente conceptual moderno).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).