Amistad de yerno, sol de invierno

Amistad de yerno, sol de invierno

Amistad de yerno, sol de invierno

Significado

El refrán compara la tibieza del trato entre suegros y yernos con el sol invernal: una luz pálida, breve, fría, que calienta poco y por poco tiempo. La fórmula reconoce que, en el entramado de las familias extensas, la relación entre el suegro y el marido de su hija está históricamente cargada de tensiones: la cesión de la hija, la incorporación de un extraño al linaje, la sospecha de interés material, el recelo de la autoridad patriarcal, la diferencia de hábitos entre las familias de origen. Todo ello hace que la cordialidad entre suegro y yerno sea, con frecuencia, de compromiso: suficiente para mantener la paz, insuficiente para generar intimidad duradera.

La metáfora del “sol de invierno” es exacta: el sol del invierno castellano es un sol de cristal, brillante en apariencia pero escasamente eficaz. Calienta el cuerpo por un instante, deja la piel arrebatada y el interior helado, y se pone temprano. Lo mismo ocurre con la amistad entre suegros y yernos: brilla en los primeros encuentros —en la boda, en los grandes eventos familiares, en las Navidades—, pero se eclipsa pronto, dejando a las partes en la soledad afectiva de siempre. La fórmula, leída con mala leche, podría sugerir que la relación no es más que una ficción social; leída con indulgencia, recuerda que en toda familia hay zonas de tibieza inevitable, que conviene cultivar sin esperar el calor del mediodía.

En el registro mexicano, la fórmula ha cobrado especial viveza por la frecuencia con que se mezcla la familia política en la vida cotidiana: hijos, nueras, yernos, nietos, todos bajo un mismo techo, o en casas contiguas, o en permanente disponibilidad. La observación, en este contexto, sirve para aminorar la frustración del yerno que espera una aceptación más cálida, o del suegro que se siente defraudado por un yerno distante. Es, en suma, una invitación a la paciencia y a la medida: las grandes amistades necesitan pocas personas y mucho tiempo, y la amistad familiar, en particular, se construye con gotas y no con diluvios.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Amistad de yerno, sol de invierno: que entre suegros y yernos el calor dura poco, y la luz, menos”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano amicizia di genero, sole d’inverno, el francés amitié de gendre, soleil d’hiver y el portugués amizade de genro, sol de inverno. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia milenaria de la familia patriarcal, donde la entrada de un yerno siempre ha sido motivo de recelo por parte del suegro, y de cautela por parte del recién llegado.

Se trata de un refrán popular, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la tibieza de la relación entre suegros y yernos— conserva toda su vigencia en la cultura popular, y se reactiva con fuerza en los comentarios de sobremesa, en las comedias de enredos, en las novelas costumbristas. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Familia, por su contenido directamente referido a las relaciones entre parientes políticos, y por su utilidad como manual de autocomprensión de los inevitables roces de la vida familiar.

Fuente

Amistad de yerno, sol de invierno
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Categorías: A, Refranes de Familia · 26 de abril de 2021

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Referencias