Aquella es bien casada, que ni tiene suegra ni cuñada
Aquella es bien casada, que ni tiene suegra ni cuñada
Significado
El refrán es uno de los más crueles del refranero familiar, y se cita, con ironía o con resignación, para reconocer la frecuencia con que las relaciones entre la nuera, la suegra y las cuñadas se deterioran hasta hacer la vida conyugal insoportable. La fórmula admite que el “buen casamiento” no depende sólo del carácter del marido ni de la calidad de la novia, sino de la composición del entorno familiar: si la suegra es discreta y la cuñada benévola, el matrimonio puede ser dichoso; si la suegra es entrometida y la cuñada rencorosa, el matrimonio se convierte en un campo de batalla. La “bien casada”, en este sentido, no es la que ha elegido bien al marido, sino la que ha tenido la fortuna de heredar parientes tolerantes.
En su lectura tradicional, la fórmula es un reconocimiento de la asimetría de poder dentro de la casa: la suegra, acostumbrada al gobierno de la hija durante décadas, no abdica fácilmente de su influencia, y proyecta sobre la nuera un sinfín de expectativas que la nueva esposa no puede satisfacer. La cuñada, en alianza tácita con la madre, refuerza el cerco, y la nuera queda en posición de extranjera en su propia casa. El refrán, leído con generosidad, es una llamada de atención a la suegra y a la cuñada para que moderen su intervención; leído con causticidad, es una rendición: no hay arreglo posible, y la mejor nuera será la que no tenga suegra, y la mejor cuñada será la que no exista.
En el registro mexicano contemporáneo, la fórmula ha adquirido una nueva viveza por la frecuencia con que los matrimonios jóvenes conviven con la familia de origen del marido o de la mujer en la misma casa, en la misma colonia, en la misma red de relaciones. La observación, en este contexto, no es sólo una maledicencia tradicional, sino una descripción sociológica exacta de los conflictos que desgarran a las parejas jóvenes obligadas a negociar permanentemente los límites de la autonomía conyugal. La fórmula, en suma, es una invitación a la prudencia, al respeto, y a la construcción paciente de un espacio propio para el nuevo matrimonio.
Origen
El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Aquella es bien casada que ni tiene suegra ni cuñada, ni el demonio en el hogar”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano quella è ben maritata che non ha suocera né cognata, el francés celle-là est bien mariée qui n’a ni belle-mère ni belle-sœur y el portugués bem casada é a que não tem sogra nem cunhada. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia milenaria de las familias extensas, donde la cohabitación entre suegra, nuera y cuñadas ha sido una de las fuentes más abundantes de tensiones y de literatura cómica.
Se trata de un refrán popular, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la dificultad de la convivencia entre nuera, suegra y cuñadas— conserva toda su vigencia en la cultura popular, y se reactiva con fuerza en las comedias de enredos, en los consejos de abuelas, en los talk shows de la televisión matutina. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Familia, por su contenido directamente referido a la relación entre parientes políticos, y por su utilidad como descripción sociológica de los conflictos propios de la familia extensa.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).