Entre padres e hijos, hay litigios

Entre padres e hijos, hay litigios

Entre padres e hijos, hay litigios

Significado

El refrán reconoce, con tono de aceptación serena, que las disputas entre padres e hijos son parte constitutiva de la vida familiar. No las presenta como un defecto a corregir, sino como un hecho inevitable, casi una ley natural. La palabra litigios —del latín litigium— eleva el lenguaje: no estamos ante simples riñas, sino ante verdaderos pleitos, con causa, con defensa y con sentencia.

El alcance del dicho es doble:

En ambos planos, el refrán no toma partido: se limita a registrar la conflictividad y, al hacerlo, libera a quien lo cita de la culpa. Es la forma proverbial de decir: «no es que nuestra familia sea disfuncional, es que las familias lo son por naturaleza».

Origen

Es un refrán mexicano recogido por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano, dentro del apartado de refranes que describen las tensiones internas del grupo doméstico. La forma —proposición universal con predicado nominal— es típica de la máxima castellana clásica del tipo «entre A y B, hay C» («entre hermanos, hay querellas», «entre socios, hay cuentas»).

La elección de la palabra culta litigios, en lugar de pleitos o disputas, sugiere que el refrán no nació en un contexto puramente rural: pertenece a una tradición urbana o letrada que prefiere el registro forense. Esto lo diferencia de otros refranes familiares más pedestres, como «en cada casa, un drama» o «padre garrido, hijo degradado».

Cuándo se usa

Es un refrán de reflexión doméstica, con tono melancólico. Se usa:

No es refrán de regaño ni de reconciliación: es refrán de diagnóstico, y por eso conviene usarlo en momentos de recapitulación más que de conflicto vivo.

Ejemplo

El abuelo, viendo cómo su hijo y su nieto discutían otra vez por el negocio familiar, le decía a la abuela: «No te apures, vieja, entre padres e hijos hay litigios. Así ha sido desde que el mundo es mundo, y así será. Lo que importa es que a la hora de la comida se sienten juntos».

Curiosidad lingüística

El refrán es un ejemplo de perogrullada proverbial: dice algo que todo el mundo sabe, pero lo dice de un modo que permite al que lo enuncia desdramatizar su propia situación. Es la función social del refrán: transformar la queja privada en observación general, y por tanto reducir la vergüenza del que se siente agraviado. Léxico: litigio se prefiere a pleito porque suena más alto, y el registro elevado da al dicho un aire de sentencia inapelable.

Variantes

Fuente

Entre padres e hijos, hay litigios
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Categorías: E, Refranes de Familia · 26 de abril de 2021

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Referencias