Con ladrones y gatos, poco trato
Con ladrones y gatos, poco trato
Significado
Recomienda evitar la compañía de quienes puedan perjudicarnos. La fórmula equipara al gato con el ladrón: ambos son peligros para los bienes (el gato, porque se lleva la comida, se acerca a las aves de corral, roba pescado; el ladrón, porque sustrae directamente). La palabra «trato» se usa aquí en su sentido más amplio: relación, convivencia, familiaridad. La lección es universal: a quien puede hacerte daño, mejor mantenerlo a distancia.
El refrán tiene una lectura más fina: convivir con gente de mal vivir termina por afectarnos, aunque sólo sea por asociación. La mala fama del amigo se vuelve nuestra mala fama. La «mala compañía» es, en la ética popular, casi tan peligrosa como la «mala cabeza»: una y otra arrastran al hombre a su ruina.
Origen
Es un refrán castellano con raíces en la moral cristiana y en la observación cotidiana de la vida rural. La equiparación del gato y el ladrón es antigua: en la Edad Media, el gato era un animal sospechoso por su carácter nocturno, su independencia y su afición a los lugares oscuros. La Iglesia medieval le atribuyó, en algunos momentos, connotaciones demoníacas (el «gato de marte», el «gato del aquelarre»), y esa mala fama alimentó los refranes que lo presentaban como aliado del malhechor.
En el refranero castellano, Correas (1627) y Sbarbi (1922) lo registran. En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero la cultura del campo lo conserva, sobre todo en regiones donde el gato sigue siendo animal de traspatio y, ocasionalmente, ladrón furtivo de pollos y de caza menor. La fama de nocturnos y solitarios que tienen los gatos alimenta el refrán en la conversación.
Cuándo se usa
Es un refrán de prudencia social, apropiado para告诫 (advertir) a alguien sobre las compañías que mantiene. Funciona muy bien en la conversación familiar, en la sobremesa, en la consejería entre padres e hijos. No es adecuado para usarlo en contextos donde el «ladrón» o el «gato» sean metáforas injustas: a veces se etiqueta a alguien de ladrón sin que lo sea, y el refrán se vuelve entonces una calumnia. Usarlo bien es aplicarlo a la evidencia del daño, no a la sospecha.
Ejemplo
—Mira, hija, no entiendo por qué sigues juntándote con esa gente. Ya te contaron que se llevaron las herramientas de la obra. —Es que son mis amigos de la prepa, mamá. —Con ladrones y gatos, poco trato. La amistad no se compra con esa moneda.
Curiosidad lingüística
La estructura «con + sustantivo + y + sustantivo, + poco + sustantivo» es de las más claras y más repetidas del refranero castellano: «con pan y vino, se anda el camino», «con agua y sol, todo verdor», «con ladrones y gatos, poco trato». La fórmula tiene una rítmica peculiar: el doble sujeto iguala dos elementos, y el «poco» funciona como un regulador de cantidad. La palabra «trato» —en su sentido etimológico de «trato», comercio, relación— es la que da al refrán su fuerza económica: no se trata sólo de convivencia, sino de intercambio, y de un intercambio que se sabe peligroso.
Variantes
- «Dime con quién andas y te diré quién eres» (pariente temático).
- «Oveja con lobo, amigo del robo» (pariente estructural).
- «Quien con lobos anda, a aullar se enseña» (pariente temático).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).