Do entra beber, sale saber

Do entra beber, sale saber

Do entra beber, sale saber

Significado

Manifiesta el daño que causa en el entendimiento el exceso de bebida alcohólica: donde entra el beber, sale el saber. La fórmula es una de las más claras del refranero de excesos, y vive de una imagen casi médica: el alcohol entra por la boca y desaloja la razón. Es un refrán de psicología del trago y de advertencia moral, y forma parte del repertorio clásico de la predicación popular contra la embriaguez.

La forma es la de un refrán causal-espacial del tipo «do entra A, sale B». La elección del arcaísmo do (donde) le da al refrán un sabor antiguo, casi de romance, y la rima consonante entre beber y saber cierra la fórmula con un eco que la hace muy recordable. La estructura es médica: una sustancia A entra, una sustancia B sale, y la permuta es lo que la fórmula describe. Esa arquitectura es la que da al refrán su fuerza didáctica: enseña sin sermonear, y diagnostica sin moralizar.

Origen

Es un refrán castellano con raíces que se remontan al menos al siglo XVI. La idea dialoga con un aforismo atribuido a Aristóteles: «Ebrietas autem voluntas, non potestas» (la embriaguez es renuncia a la voluntad, no aumento de poder), y con un pasaje del Eclesiástico (19, 2): «El vino y las mujeres extravían aun a los sabios». La fórmula exacta se recoge en colecciones de Correas (1627) y en Sbarbi (1922). En la tradición popular novohispana se aclimató con naturalidad, y se cita con frecuencia en pláticas de moral, en catequesis y en comentarios sobre la vida de cantina.

En México se aclimató con particular fuerza en las comunidades rurales y en los obrajes, donde el consumo de aguardiente y pulque era cotidiano. Herón Pérez Martínez lo cita en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de excesos en desuso en la conversación urbana, pero todavía presente en la literatura de reflexión moral y en la conversación entre personas mayores. La fórmula sobrevive también en versiones variantes: «Do entra el vino, sale el tino», «Do entra el vino, se esconde el juicio».

Cuándo se usa

Es un refrán de advertencia moral y de humor festivo. Se usa para describir a un conocido que, tras beber, ha perdido la lucidez, o para recordar que el alcohol no se compadece de la razón. Funciona muy bien en la sobremesa, en la conversación de cantina, y en comentarios sobre las actuaciones públicas de quienes han bebido más de la cuenta. Conviene en contextos de humor o de advertencia; en presencia de la persona afectada, es directamente ofensivo.

Ejemplo

—Doña Carmen, ¿y don Refugio, por qué no contesta? —Ay, mija, no le hable, que está borracho. Do entra beber, sale saber. Mañana le preguntamos.

Curiosidad lingüística

Pertenece a la familia de los refranes de la cabeza perdida, donde la bebida se presenta como sustancia invasora. Es un subgénero muy nutrido del acervo castellano: «Borracho y niño dicen la verdad», «Quien tiene boca, se equivoca», «Después de beber, cada uno dice su parecer», «Bebido habla, sereno calla». La particularidad de este es el arcaísmodo (donde), que en el habla moderna suena afectado pero que en el refrán conserva su valor de fórmula antigua. Esa operación es la que le da al refrán su aire de sentencia bíblica: lo que podría ser un dicho moderno se presenta como verbo de la predicación, con peso y solera.

Variantes

Fuente

Do entra beber, sale saber
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Categorías: D, Refranes de Excesos · 10 de abril de 2021

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Referencias