El perro del hortelano, que ni come ni deja comer
El perro del hortelano, que ni come ni deja comer
Significado
Reprende a quien no disfruta de algo y, al mismo tiempo, impide que otros lo hagan: el perro del hortelano, que no come la fruta del huerto de su amo, pero tampoco permite que nadie se acerque a ella. La imagen es tan plástica que se ha lexicalizado: «ser un perro del hortelano» es, en español, una expresión de uso común para designar al envidioso, al egoísta que no comparte, al que prefiere que algo se pierda a que otro lo aproveche.
La fórmula es de una doble negación paralelística —«ni come ni deja comer»— que intensifica el reproche. No basta con no aprovechar: el perro del hortelano, además, bloquea el acceso de los demás, y al hacerlo duplica el daño. Es, en el fondo, una variante del «quien no hace, no deja hacer» que la cultura popular ha formulado de mil modos.
Pérez Martínez lo describe como una sentencia de doble negación con valor categórico, donde la conjunción «ni» repetida produce un efecto acumulativo que convierte el enunciado en una condena inapelable. La forma es, además, memorizable: las dos negaciones idénticas («ni come / ni deja comer») son uno de los esquemas rítmicos favoritos del refranero castellano.
En el contexto mexicano, el refrán se aplica con frecuencia a tres figuras:
- Al político que no aplica un programa y, al mismo tiempo, impide que lo aplique quien le sigue.
- Al funcionario que no resuelve un trámite y, además, obstaculiza a quien pudiera resolverlo.
- Al propietario que no usa su terreno y, al mismo tiempo, no lo vende ni lo alquila.
La fórmula ha alcanzado tal vigencia que fue utilizada por Jorge Manrique (s. XV) y luego por Lope de Vega (s. XVII), y en el siglo XX se reavivó con la comedia El perro del hortelano (1618) de Lope, que dio lugar a la película de Pilar Miró (1996).
Origen
Es un refrán castellano del Siglo de Oro, con raíces en la literatura medieval. El Marqués de Santillana lo recoge en el siglo XV y Lope de Vega lo convierte en el título de una de sus comedias más celebradas, El perro del hortelano (1618), donde la metáfora da pie a una trama de amores imposibles y jerarquías sociales. Gonzalo Correas lo incluye en su Vocabulario de refranes (1627), y Sbarbi (1922) lo consagra con la observación de que la comedia de Lope contribuyó a difundirlo más allá del ámbito del refranero.
Su paralelo latino es «Suis fructibus non fruitur, et alios arcet» (no goza de sus propios frutos y aparta a los otros), citado por Erasmo en los Adagia (1500). Su paralelo inglés es «The dog in the manger» (el perro en el pesebre), documentado desde el siglo XVI y aún hoy usado.
En México se documenta en el Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, dentro de la categoría «Refranes de Animales / Refranes de Celebraciones». La forma se usa con total naturalidad en la conversación mexicana actual: «no seas perro del hortelano» es una observación frecuente en la sobremesa, en la junta vecinal, en la política municipal.
Cuándo se usa
Es un refrán crítico y diagnóstico, dirigido a quien no hace y, además, impide hacer. Funciona muy bien en política, en la vida vecinal, en la familia, en cualquier situación donde alguien esté bloqueando un bien o un derecho ajeno. Funciona también, en clave irónica, para diagnosticar la mala gestión pública: el gobierno que ni ejecuta ni deja ejecutar.
No es un refrán para usar en presencia del aludido sin ánimo de pelea, porque la figura del «perro del hortelano» es hiriente. Se usa mejor como diagnóstico compartido entre dos interlocutores que están de acuerdo en el juicio, y preferiblemente a propósito de un tercero ausente.
Ejemplo
—El dueño de la casa de junto la tiene cerrada desde hace quince años, y no la vende ni la renta. —Es el clásico perro del hortelano: ni come ni deja comer. Mientras siga así, la cuadra entera seguirá fea.
Curiosidad lingüística
La estructura «ni X ni Y» es uno de los moldes negativos del refranero castellano, y aparece en decenas de refranes de doble negación: «Ni come ni deja comer», «Ni está ni se le espera», «Ni vive ni deja vivir». El molde se asocia casi siempre a conductas abusivas y a la acusación moral de quien no hace y, encima, impide. Su fuerza retórica reside en que la doble negación acumula reproches en un solo movimiento.
Variantes
- «Ni come ni deja comer» (forma abreviada, de uso común).
- «El perro en el pesebre» (forma inglesa equivalente).
- «Quien no hace, no deja hacer» (pariente conceptual, sin imagen animal).
Fuente
- CVC (Instituto Cervantes). Refranero multilingüe.
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).
- Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. Refranes que dizen las viejas tras el fuego (c. 1508).