Éramos pocos, y parió la abuela
Éramos pocos, y parió la abuela
Significado
El refrán se usa cuando un grupo ya de por sí corto o incómodo recibe un nuevo integrante que nadie esperaba ni deseaba, o cuando un problema se añade a otros problemas sin que nadie lo pidiera. La imagen es tan gráfica como cruda: la abuela, que ya no debería tener más hijos, pare a una criatura más, y al núcleo familiar se le multiplica la carga.
Funciona en muchos registros:
- En el coloquial, para quejarse de que en una junta o en un viaje ya éramos bastantes y ahora se suma uno más.
- En la crítica social, para señalar una medida o un impuesto que llega en mal momento.
- En el humor negro, para lamentar un mal gesto político, una nueva restricción económica o un escándalo público.
Llevado al extremo, el refrán se ha vaciado de su contenido original —un nacimiento, concretamente el de un nuevo miembro de la familia— para convertirse en una fórmula general de exceso y hartazgo, apta para cualquier contexto donde se acumulen males o presencias.
Origen
Existen dos tradiciones explicativas del refrán. La primera, más popular, lo vincula a la corte castellana de finales del XII y comienzos del XIII: cuenta la tradición que Berenguela, hija de Alfonso VIII de Castilla, regresó a la corte de sus padres tras la anulación de su matrimonio con Alfonso IX de León por el papa Inocencio III (1204). En ese mismo año, su madre, la reina Leonor de Inglaterra, dio a luz a su último hijo, el futuro Enrique I, ya con 44 años. Alguien en la corte habría comentado, en broma, «por si éramos pocos, y parió la abuela».
La segunda tradición lo emparenta con refranes castellanos anteriores del tipo «Ya éramos pocos y parió mi tía», que circulaban como dichos de casino y de cocina. Herón Pérez Martínez lo recoge en su Refranero mexicano como refrán plenamente vigente en el habla coloquial, sin atribuirle autor conocido. La forma más antigua del tipo «ya éramos pocos…» aparece en colecciones del siglo XVIII.
Lo que sí es seguro es que la fórmula se ha independizado de cualquier contexto cortesano: hoy vale para cualquier reunión o problema que se desmadra.
Cuándo se usa
Es un refrán de queja humorística, perfecto para conversaciones informales. Funciona en la sobremesa, en la oficina, en el grupo de WhatsApp de la familia, en el chat de trabajo, en la tribuna política. No es adecuado en contextos donde el «recién llegado» sea una persona vulnerable —un bebé real, un enfermo, un refugiado— porque entonces el humor se vuelve crueldad.
Ejemplo
—Mira, al equipo de fútbol ya le íbamos regular, y ahora se lesionó el portero titular. —Ya, ya somos pocos y parió la abuela. Y lo que nos queda.
Curiosidad lingüística
El refrán es un caso de personificación de la familia entera: el «pocos» no son pocos individuos concretos, sino un «pocos» genérico, indiferenciado, que puede ser de personas, de problemas, de males, de cualquier cosa que se acumule. La imagen de la abuela pariendo es, además, deliberadamente absurda —una abuela que pare es un imposible biológico en la mayoría de los casos— y por eso resulta cómica: la hipérbole es el mecanismo del humor. Es, en el fondo, un refrán de humor negro rural, hermanable con el castellano «donde menos se piensa, salta la liebre» o el mexicano «pa’ completar, los problemas».
Variantes
- «Ya éramos pocos, y parió la abuela» (forma con adverbio, hoy la más común).
- «Pocos y mal avenidos, y parió mi tía» (variante que añade el adjetivo mal avenidos).
- «Éramos pocos, y vino el primo de España» (versión apócrifa y muy citada, sin base textual).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).