Gato escaldado, del agua fría huye

Gato escaldado, del agua fría huye

Gato escaldado, del agua fría huye

Significado

El refrán describe la conducta del gato que, después de haber sido quemado por agua caliente, huye también del agua fría. La imagen es exacta: el gato no distingue temperaturas, huye de cualquier líquido, porque el dolor reciente le ha enseñado a desconfiar de todo lo que se le parezca, aunque no sea lo mismo. En la conducta humana, el refrán describe al que ha padecido un daño o un sufrimiento y, como consecuencia, se vuelve desconfiado, miedoso o exageradamente prudente con todo lo que recuerde, aun de lejos, a la causa del mal.

Es, en el fondo, un refrán del miedo aprendido, y por eso se aplica a:

El refrán no condena al escaldado: lo describe. La fórmula es comprensiva, no burlona, lo que la distingue de otros refranes que se mofan del miedoso.

Origen

Es un refrán castellano antiquísimo, documentado en los refraneros del siglo XV. Aparece en el Seniloquium (c. 1400-1500), una de las colecciones medievales más tempranas, con la forma «Gato escaldado, del agua fría ha miedo». Pedro Vallés lo recoge en 1549, y Gonzalo Correas en 1627, ya con la forma actual, «del agua fría huye», que es la que ha pervivido.

Su extensión panrománica es llamativa: en italiano «Gatto scottato, dall’acqua fredda ha paura»; en francés «Chat échaudé craint l’eau froide»; en portugués «Gato escaldado tem medo de água fria». Esta difusión es prueba de su origen medieval común, probablemente de los siglos XIV o XV, cuando la observación del gato doméstico en cocinas y bodegas era materia cotidiana de reflexión proverbial.

En México, la fórmula se difundió con la colonización y se ha mantenido plenamente vigente. Herón Pérez Martínez la recoge en su Refranero mexicano y la considera refrán de uso actual, no en desuso: su verdad psicológica es tan universal que sigue siendo citada sin necesidad de glosa.

Cuándo se usa

Es un refrán de observación psicológica, de los más vivos del refranero. Se usa:

No es refrán de burla: es refrán de descripción empática, y por eso se usa también para defender al miedoso, no sólo para criticarlo.

Ejemplo

La psicóloga le explicaba a la madre de una niña accidentada: «No se preocupe si su hija le tiene miedo a la regadera. Es normal. Gato escaldado, del agua fría huye. Con el tiempo y con cuidado, irá perdiendo el miedo, pero no la fuerce».

Curiosidad lingüística

El refrán es un caso de hipérbole moral exacta: el gato, en realidad, sí distingue temperaturas —es un animal muy sensible al calor—, pero el proverbio exagera su desconfianza para subrayar la enseñanza. La estructura es la de una oración bimembre con sujeto personificado: el gato asume el papel del sujeto paciente, y el agua el de objeto temido. Léxicamente, la palabra escaldado viene del latín excaldare, «introducir en agua caliente», y se usa también para describir al que ha sido reprendido o herido en su amor propio. El dicho castellano, sin embargo, mantiene el sentido físico original, lo que le da mucha más fuerza visual.

Variantes

Fuente

Gato escaldado, del agua fría huye
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Categorías: G, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

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Referencias