Lo poco agrada, lo mucho enfada
Lo poco agrada, lo mucho enfada
Significado
Recuerda que el exceso estropea hasta lo más agradable. La misma cosa que, en dosis cortas, resulta placentera —un dulce, una broma, un elogio, una relación, un trabajo— se vuelve molesta, pesada, insoportable cuando se prolonga o se acumula demasiado. Lo poco agrada; lo mucho enfada. La oposición entre ambos verbos es la que carga al refrán de su contenido moral.
El refrán entronca con una de las virtudes cardinales del pensamiento clásico: la mesura, el «nada en demasía» del oráculo de Delfos. La cultura mexicana, heredera del calendario agrícola y de la ética cristiana, la hizo suya bajo la fórmula «Lo poco agrada, lo mucho enfada», y la aplicó tanto a la comida y al convite como al trato conyugal, a la conversación y al trabajo.
En la conversación actual se usa, sobre todo, en tres contextos:
- Sobre mes a familiar, cuando alguien se queja de que un bien se ha convertido en una carga: «Al principio me encantaba, ahora ya me tiene harto. Lo poco agrada y lo mucho enfada».
- Reflexiones de salud y de alimentación, para justificar el «menos es más» en la dieta y en los hábitos.
- Consejos de convivencia, para pedir a alguien que no abuse de su presencia, su cariño o su insistencia.
Origen
Es un refrán castellano de raíz antigua, documentado en los refraneros de los siglos XVI y XVII. Gonzalo Correas lo recoge en su Refranero (1627) bajo la forma «Lo poco agrada, lo mucho enfada», y Luis Junceda lo cita en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1998) como uno de los refranes de la medida por excelencia. En la tradición sapiencial castellana, la idea de que «en el medio está la virtud» se repite en decenas de paremias que tienen a Horacio y a su aurea mediocritas como ancestro común.
En la tradición mexicana, la Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de poco usado en la conversación pública, aunque plenamente reconocible. Su pervivencia se debe a la fuerza de la antítesis (poco/mucho, agrada/enfada) y a su utilidad como herramienta de crítica social y de convivencia.
Cuándo se usa
Es un refrán poco usado en la conversación coloquial, pero vigente en:
- Sobre mes a y tertulias, donde se cita para frenar un exceso.
- Reflexiones de salud y alimentación, donde se invoca al «menos es más».
- Consejos de crianza y de educación, donde se usa para moderar tanto los premios como los castigos.
Su tono es didáctico y firme, y su brevedad lo hace adaptable a casi cualquier contexto de moderación.
Ejemplo
El abuelo, viendo al nieto comerse su plato, luego otro, luego otro, le dijo: «Mijo, lo poco agrada, lo mucho enfada. El primer plato te supo a gloria; al cuarto ya ni lo disfrutaste. Aprende a dejar un poco en el plato».
Curiosidad lingüística
El refrán es un ejemplo perfecto de antítesis simétrica: cada uno de los dos enunciados tiene estructura paralelística, con sujeto neutro (lo poco, lo mucho) y verbo personal (agrada, enfada). La rima consonante poco/enfada —o más exactamente la asonancia -a-da— fija el paralelismo y hace que el refrán se recuerde con sólo oír su cadencia. Es uno de los casos en que la música es tan importante como el sentido.
Variantes
- «Lo poco agrada, lo mucho enfada» (forma canónica).
- «En el medio está la virtud» (pariente conceptual, de raíz clásica).
- «El mucho comer quita el gusto» (pariente conceptual castellano).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).