Los extremos se tocan
Los extremos se tocan
Significado
Recuerda que los opuestos extremos, llegado cierto punto, se parecen más entre sí que cada uno a las posiciones moderadas. El que ayuna con rigidez y el que se da al libertinaje se parecen en su fanatismo; el avaro y el pródigo se parecen en su incapacidad de medida; el héroe y el verdugo se parecen en su desprecio de la vida. La observación es dialéctica y entronca con la tradición filosófica de la aurea mediocritas horaciana.
El refrán se usa, sobre todo, para explicar conductas aparentemente contradictorias que, miradas con detenimiento, revelan un mismo fondo. En política, sirve para describir el extremismo de signo opuesto: «la ultraizquierda y la ultraderecha se parecen más entre sí que a sus propios centros». En la vida cotidiana, sirve para reconocer el fanatismo del que se excede en cualquier dirección: el religioso que se mortifica y el ateo que se burla de todo conviven con un mismo desmesurado deseo de tener razón.
En la conversación actual es de uso bastante extendido y se aplica con naturalidad a la política, a la religión, a la gastronomía, a la moda, al carácter. La Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de bastante usado en la conversación pública.
Origen
Es un refrán castellano de raíz filosófica antigua. La idea de que los extremos se tocan se encuentra ya en Aristóteles (Ética a Nicómaco, II, 7), donde la virtud se sitúa como un punto medio entre dos vicios opuestos: el coraje entre la cobardía y la temeridad, la templanza entre la insensibilidad y la intemperancia. El refrán castellano adopta esa idea aristotélica y la convierte en una fórmula breve y memorable.
Gonzalo Correas lo recoge en su Refranero (1627) bajo la forma «Los extremos se tocan», y Luis Junceda lo cita en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1998) como uno de los refranes de la medida por excelencia. En la tradición francesa tiene un equivalente exacto en el proverbio «Les extrêmes se touchent», lo que da idea de su carácter panrománico.
En la tradición mexicana, la Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de bastante usado, con presencia regular en medios de comunicación, en columnas de opinión y en conversaciones informales. Su pervivencia se debe a la vigencia filosófica de la idea aristotélica y a su utilidad para describir conflictos contemporáneos.
Cuándo se usa
Es un refrán vigente y bastante usado, presente en:
- Conversación coloquial, para explicar parecidos inesperados.
- Prensa de opinión, donde se aplica con frecuencia a la política de la polarización.
- Contexto académico y filosófico, donde se cita como formulación breve del aurea mediocritas aristotélico.
- Conversación familiar, donde se usa para frenar los excesos de un hijo o de un amigo.
Su tono es didáctico y elegante, y su brevedad lo hace adaptable a casi cualquier contexto de moderación.
Ejemplo
La abuela, viendo al nieto discutir de política con un primo, le dijo: «Mira, mijo, los extremos se tocan. Los dos están gritando lo mismo con palabras distintas. ¿Por qué no hablan como gente, en lugar de pelearse como enemigos?».
Curiosidad lingüística
El verbo tocan en el refrán no es casual: en su origen geométrico, tocarse significa ser tangentes, es decir, estar en contacto en un solo punto. Los extremos se tocan como dos líneas que, por más alejadas que estén, acaban encontrándose en un punto común. La imagen es más precisa de lo que parece: la tangencia es, en geometría, un contacto sin penetración, y ésa es exactamente la relación que el refrán describe entre los opuestos: se encuentran, pero no se confunden.
Variantes
- «Los extremos se tocan» (forma canónica).
- «En el medio está la virtud» (pariente conceptual, del mismo campo aristotélico).
- «El sabio sabe estar en el justo medio» (pariente conceptual, de raíz oriental).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).