Madrastra, madre áspera, ni de cera ni de pasta
Madrastra, madre áspera, ni de cera ni de pasta
Significado
Recuerda que la madrastra es, en el imaginario popular, una de las figuras menos amadas de la familia: la mujer que llega al hogar no por el vínculo de la sangre sino por el matrimonio con un padre o una madre viudos, y que, según la tradición, no quiere a sus hijastros con la misma intensidad con que quiere a sus hijos biológicos. La segunda parte del refrán —«ni de cera ni de pasta»— refuerza la dureza del juicio: la madrastra no se ablanda, no se deja moldear, no se conforma; es áspera por naturaleza, sin que ningún material la suavice.
La referencia a la cera y a la pasta es doble: en la imaginería popular castellana, «ser de cera» vale por blando, maleable, fácil de moldear; «ser de pasta» vale por dócil, manejable. La madrastra no es ninguna de las dos cosas, y por eso se resiste a todo intento de conciliación por parte de los hijastros.
El refrán se inscribe en la larga lista de paremias castellanas y mexicanas que asocian a la madrastra con la crueldad: «Hija de mi hija, nieto; hija de mi hijo, no sé si lo es», «Más vale un mal hijo que un buen hijastro», «Suegra, ni en pintura». La raíz última se encuentra en los cuentos de hadas europeos —Cenicienta, Blancanieves— y en la experiencia histórica de los hogares recompuestos por viudez o por segundas nupcias.
En la conversación actual se cita, sobre todo, en contexto festivo o de burla cariñosa, o en estudios sobre la familia en México.
Origen
Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y reeditado en línea por la Academia Mexicana de la Lengua. La figura de la madrastra como blanco del refranero familiar se documenta en España desde el siglo XV, y la introducción de la imagen de la cera y la pasta es una elaboración mexicana que la Academia Mexicana recoge en su catálogo paremiológico.
La Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Familia y lo califica de en desuso en la conversación pública, aunque plenamente reconocible. Su pervivencia se debe a la fuerza de la imagen y a la universalidad del tema: la madrastra, en la cultura popular, ha sido durante siglos un arquetipo de la relación familiar tensa y desigual.
Cuándo se usa
Es un refrán en desuso en la conversación coloquial, pero vigente en:
- Sobre mes a familiar, donde se cita con tono de broma al hablar de madrastras reales o putativas.
- Estudio de la familia mexicana, donde se usa como ejemplo del machismo estructural que responsabiliza a la madrastra de la discordia.
- Literatura y crónica costumbrista, donde se rescata como pieza del habla popular.
Su tono es crítico y festivo, y su uso casi siempre lleva un encogimiento de hombros.
Ejemplo
El compadre, viendo a su nueva madrastra regañar a su hermana pequeña, le dijo al hermano: «No te apures, es la ley de la vida: madrastra, madre áspera, ni de cera ni de pasta. Ya se le pasará, o no».
Curiosidad lingüística
La elección de cera y pasta como materiales con los que se mide la ductilidad de la madrastra es una de las imágenes más plasticidas del refranero mexicano. La cera se derrite con el calor, la pasta se amasa con agua, y ambas son, en la experiencia artesana, materiales dóciles que el artífice transforma a su antojo. Decir que la madrastra «no es de cera ni de pasta» es decir que no se deja moldear, que se resiste a la transformación, y que su aspereza es condición de fábrica, no accidente de la convivencia.
Variantes
- «Madrastra, madre áspera, ni de cera ni de pasta» (forma canónica).
- «Madre es la que pari, no la que críe» (pariente conceptual, de signo más radical).
- «Suesgra y nuera, perro y gato» (pariente conceptual castellano, sobre otra relación familiar difícil).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).