Más mató la cena, que sanó Avicena
Más mató la cena, que sanó Avicena
Significado
Recuerda que la cena abundante y desmedida es causa de más muertes que las que la medicina ha podido evitar. La fórmula lleva a su extremo la crítica al exceso en la mesa: ni siquiera los conocimientos de un médico tan sabio como Avicena han logrado compensar el daño que produce un glotón recalcitrante.
Avicena (Ibn Sina, 980-1037) fue un erudito persa que escribió cerca de trescientos libros sobre filosofía y medicina, entre ellos el Canon de la medicina, una de las obras médicas más influyentes de la Edad Media y del Renacimiento. La medicina árabe, en general, y Avicena, en particular, eran conocidos en la España medieval y novohispana como arquetipos de la ciencia médica más avanzada. Decir que la cena mató más que Avicena sanó es, por tanto, declarar el fracaso del saber médico ante la fuerza del exceso gastronómico.
El refrán entronca con la vieja máxima hipocrática «Que tu alimento sea tu medicina» y, sobre todo, con la tradición de la dieta galénica, que concedía a la cena el papel más arriesgado del día: tras un día de trabajo, el cuerpo se dispone al reposo, y la digestión se vuelve lenta y pesada. La cena excesiva era, según los médicos renacentistas, causa de apoplejías, fiebres y muerte súbita.
En la conversación actual se usa, sobre todo, en:
- Sobre mes a familiar, para reconvenir a quien se ha excedido en la mesa.
- Recomendaciones de salud, donde se invoca para defender la cena ligera.
- Crónica gastronómica, donde se cita como pieza del saber popular sobre los excesos en la mesa.
Origen
Es un refrán castellano de raíz medieval, documentado en los refraneros de los siglos XVI y XVII. Gonzalo Correas lo recoge en su Refranero (1627) bajo la forma «Más mató la cena, que sanó Avicena», y Luis Junceda lo cita en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1998). La figura de Avicena como símbolo de la medicina sabia se reitera en decenas de paremias castellanas, casi todas ellas de signo crítico: «Más mató la cocina que el hambre», «Más mató la olla que la espada».
En la tradición mexicana, la Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de poco usado en la conversación pública, aunque plenamente reconocible. La pervivencia del nombre de Avicena en la memoria popular mexicana es un testimonio de la amplia difusión de la medicina árabe en la cultura novohispana, primero a través de los textos traducidos y luego a través de la práctica cotidiana de los médicos formados en la tradición de Galeno y de los árabes.
Cuándo se usa
Es un refrán poco usado en la conversación coloquial, pero vigente en:
- Sobre mes a familiar, donde se cita para frenar un exceso en la cena.
- Recomendaciones de salud, donde se invoca para defender la cena ligera.
- Didáctica de la nutrición, donde se usa como ejemplo del saber médico medieval aclimatado al habla popular.
Su tono es didáctico y firme, y su uso casi siempre lleva una sonrisa al ver al comensal exhausto en la silla.
Ejemplo
El abuelo, viendo al nieto desplomado en la silla después de la cena de Nochebuena, le dijo: «Mijo, más mató la cena que sanó Avicena. Anda, vete a dormir, que el estómago no te va a perdonar el tercer plato de romeritos».
Curiosidad lingüística
El nombre propio Avicena es uno de los casos más notables de santoral laico del refranero castellano: tratado casi como un santo de la ciencia, citado con la familiaridad con que se cita a un médico de cabecera, su nombre aparece en decenas de paremias y en proverbios sin que el oyente necesite saber quién fue. Es una de las muestras más claras de la circulación de la alta cultura científica por los caminos del saber popular.
Variantes
- «Más mató la cena, que sanó Avicena» (forma canónica).
- «Más mató la olla, que la espada» (variante castellana).
- «Comida y cena, poco y buena» (pariente conceptual, en defensa de la templanza).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).