Más vale pecar por carta de más que por carta de menos
Más vale pecar por carta de más que por carta de menos
Significado
Recomienda que es preferible excederse a no llegar. La fórmula está tomada del juego de cartas —«por carta de más» vale por pasarse de la jugada correcta; «por carta de menos» vale por quedarse corto— y traslada al campo moral y económico la lógica del juego: en caso de duda, arriesgar de más suele ser mejor que arriesgar de menos. La metáfora, ya desgastada por el uso, conserva su fuerza visual y su fuerza didáctica.
El refrán entronca con la vieja doctrina de la virtud como punto medio aristotélica, pero con un sesgo pragmático: en coyunturas de cálculo difícil —una apuesta, una inversión, una declaración amorosa, una receta de cocina— el error por exceso es, en general, más recuperable que el error por defecto. Pasarse de sal en el guiso se rectifica echando agua; quedarse corto de sal deja el plato insípido. La analogía es tosca pero didáctica, y de ahí su pervivencia.
En la conversación actual se usa, sobre todo, en:
- Conversación coloquial, donde se cita para justificar una medida excesiva en un negocio, en un gesto o en una preparación.
- Cocina y gastronomía, donde la fórmula se aplica con naturalidad a las recetas.
- Didáctica del riesgo, donde se invoca para defender la audacia frente al temor.
La Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de poco usado en la conversación pública, aunque plenamente reconocible.
Origen
Es un refrán castellano de raíz antigua, documentado en los refraneros de los siglos XVI y XVII. Gonzalo Correas lo recoge en su Refranero (1627) bajo la forma «Más vale pecar por carta de más, que por carta de menos», y Luis Junceda lo cita en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1998). La metáfora del juego de cartas es una de las más antiguas del refranero castellano, y se reitera en decenas de paremias: «Quien no se arriesga, no pasa la mar», «Quien no arriesga, no gana», «El que no se atreve, no pasa el río».
En la tradición mexicana, la Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Excesos y lo califica de poco usado en la conversación pública, aunque plenamente reconocible. La pervivencia del juego de cartas como metáfora moral se debe a la popularidad del juego en la cultura novohispana, donde la baraja española se introdujo desde el siglo XVI y se aclimató rápidamente a las plazas y a las tertulias.
Cuándo se usa
Es un refrán poco usado en la conversación coloquial, pero vigente en:
- Conversación coloquial, donde se cita para justificar una medida excesiva.
- Cocina y gastronomía, donde se aplica a las recetas.
- Didáctica del riesgo, donde se invoca para defender la audacia.
Su tono es didáctico y festivo, y su uso casi siempre lleva una sonrisa cómplice.
Ejemplo
La abuela, viendo al nieto dudar entre echar una o dos cucharadas de chile a la salsa, le dijo: «Mijo, más vale pecar por carta de más que por carta de menos. Si le falta chile, nadie la va a probar; si le sobra, se la comen los valientes».
Curiosidad lingüística
El verbo pecar aplicado a una carta de más o a una carta de menos es una de las metáforas más descaradas del refranero castellano: el juego, que debería ser diversión, se convierte en falta moral cuando se descompensa. La elección léxica es la que le da al refrán su fuerza cómica y su fuerza pedagógica al mismo tiempo: el que se excede en la mesa o en el juego está pecando, y el que se queda corto está fallando, y el refrán escoge el primero como mal menor. Es una declaración de tolerancia con el exceso, envuelta en lenguaje de moral.
Variantes
- «Más vale pecar por carta de más que por carta de menos» (forma canónica).
- «Quien no se arriesga, no pasa la mar» (pariente conceptual castellano).
- «En el dudar está el peligro, en el tentar, el remedio» (pariente conceptual, de raíz sapiencial).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).