Oración de perro no va al cielo

Oración de perro no va al cielo

Oración de perro no va al cielo

Significado

El refrán hace una observación muy precisa sobre la naturaleza de la súplica eficaz. La “oración de perro” —el aullido, el gemido, el ladrido lastimero, la queja interminable— no se eleva al cielo: se queda en el suelo, no llega a destino, no es escuchada. Lo que sí llega, en cambio, es la oración del hombre piadoso: breve, sentida, humilde, que sabe pedir con la dignidad del que sabe recibir. El refrán, por tanto, condena tanto la verborrea como la impaciencia, y elogia la plegaria contenida que confía en ser atendida por su calidad, no por su duración.

En su lectura económica —a la que el sitio le añade como tema secundario—, la fórmula se ha aplicado también a los ruegos en los negocios: el que pide mal, con insistencia desproporcionada, con argumentos torcidos, no consigue lo que busca. Quien pide con orden, con respeto, con brevedad, recibe. Y es que la economía, como la oración, es un arte de la medida: el mucho pedir agota la paciencia del oyente, mientras que el pedir con templanza mueve a la generosidad.

Detrás de la fórmula se adivina, además, una crítica a la religión meramente exterior: el que reza mucho pero vive mal, el que multiplica las devociones pero descuida la caridad, el que pide con insistencia a Dios lo que podría procurarse por su propio trabajo, éste es el que hace “oración de perro” sin obtener nada. La fórmula, en este registro, no es blasfemia sino admonición: enseña a orar y a pedir con la dignidad de quien respeta al oyente, sea éste Dios o sea el prójimo.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de refranes de Gonzalo Correas (1627), bajo la glosa: “Oración de perro no sube al cielo, que es ladrido y no voz”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano preghiera di cane non va in cielo, el francés prière de chien ne monte pas au ciel y el portugués oração de cão não vai ao céu. La común ocurrencia demuestra que la observación sobre el valor de la palabra medida —también en la plegaria— es universal, y hunde sus raíces en la larga tradición cristiana del “ora et labora”, según la cual la oración ha de ir acompañada de la obra y no suplirla.

Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la brevedad y la sinceridad como condiciones de la súplica eficaz— conserva toda su vigencia. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Animales, por la metáfora canina que le da título, y como tema secundario en Refranes de Economía, por su aplicación a la gestión de las peticiones en el comercio y en la vida social.

Fuente

Oración de perro no va al cielo
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Categorías: O, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

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Referencias