Septiembre, o lleva las puentes, o seca las fuentes
Septiembre, o lleva las puentes, o seca las fuentes
Significado
Recoge la doble cara meteorológica de septiembre: mes de lluvias torrenciales que pueden arrastrar puentes, o mes de sequías pertinaces que dejan sin agua las fuentes y los manantiales. La fórmula es una alternativa tajante —«o X, o Y»— que describe los dos extremos posibles y descarta el término medio. Quien vive del campo sabe que, en septiembre, lo más probable es uno de los dos desastres, y el refrán se lo recuerda con humor resignado.
La causa física está en el repliegue del anticiclón veraniego. A finales del verano, el anticiclón de las Azores se desplaza hacia el sur, dejando paso a las borrascas atlánticas; cuando las borrascas entran con fuerza, septiembre arrastra lo que encuentra; cuando el anticiclón resiste, septiembre se prolonga como una segunda canícula. En uno y otro caso, el campo lo paga: o por inundación, o por sed.
Origen
Es un refrán castellano ligado a la observación empírica del campo, presente en colecciones del siglo XIX y XX. Su estructura —«septiembre, o X, o Y»— es típica de los refranes de alternativa meteorológica, donde el mes se personifica y se le pide que elija entre dos males. La forma, además, tiene un eco bíblico: el diluvio y la sequía como dos castigos divinos complementarios. Esa doble resonancia —la empírica del payés y la cultural del creyente— explica la persistencia del refrán.
Su pervivencia se explica por la utilidad agraria: el refrán permitía al labrador anticipar los dos escenarios posibles de septiembre y, según el caso, prevenir la riada o administrar la reserva de agua. Hoy se cita menos en la conversación diaria, pero conserva su valor en la literatura de meteorología popular y en los manuales de calendario rural.
Cuándo se usa
Es un refrán de observación meteorológica, útil cuando el campo ha sufrido las primeras lluvias de otoño o cuando la sequía se prolonga hasta septiembre. Se aplica en conversaciones entre agricultores, en secciones de meteorología rural, en la literatura costumbrista. Pierde fuerza en las grandes ciudades, donde el tiempo se mide por los partes oficiales, no por los dichos del calendario.
Ejemplo
El viejo del pueblo miraba al río crecido: «Ya ve usted, otra vez las puentes por delante. Como decía mi padre: septiembre, o lleva las puentes, o seca las fuentes. Y este año nos ha tocado lo primero».
Curiosidad lingüística
La forma «o X, o Y» sin verbo principal es una elipsis deliberada del refranero: el sujeto «septiembre» se basta para sostener la alternativa. Esa economía sintáctica es típica de los refranes meteorológicos, donde el mes hace las veces de agente y las consecuencias se acumulan sin verbo. La palabra «puentes», además, es plurale tantum: las «puentes» en este contexto son los pequeños puentes rústicos sobre los arroyos, muy vulnerables a las crecidas, y por eso el refrán los pone como víctimas simbólicas de la furia de septiembre.
Variantes
- «Septiembre, o lleva las puentes, o seca las fuentes» (forma canónica castellana).
- «Septiembre, o seca las fuentes, o lleva los puentes» (variante, con el orden invertido).
- «En septiembre, o el agua se lleva el puente, o el sol se lleva la fuente» (forma ampliada, más explícita).
Fuente
Redacción original.