A dineros pagados, brazos quebrados
A dineros pagados, brazos quebrados
Significado
Recomienda no pagar por adelantado un servicio, un trabajo o un encargo, porque una vez recibido el dinero quien lo cobra suele perder el apuro y la obra se retrasa, se descuida o no se termina. La imagen es dramática: brazos quebrados sugiere al trabajador echado a la sombra, sin ganas de levantar la herramienta. La estructura es causal: dado A, sobreviene B.
Sirve también para aludir a la dificultad de recuperar el dinero prestado: una vez que el dinero sale de la mano, cuesta Dios y ayuda traerlo de vuelta. La forma es de tipo «a tal, tal» con dos sustantivos yuxtapuestos.
Origen
Es un refrán castellano documentado en colecciones desde el siglo XVI. Gonzalo Correas lo recoge en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627) bajo varias formas («A dineros dados, brazos quebrados», «A dineros pagados, brazos cruzados»), lo que indica que ya entonces circulaba en variantes. Francisco Rodríguez Marín lo incluye en su magna recopilación de 1926.
En México se usa con frecuencia en el comercio informal y en los tratos de obra: el maestro albañil, la costurera, el herrero. El refrán sintetiza la desconfianza tradicional entre el que paga y el que ejecuta, y la sabiduría de pagar al final o por etapas, que es la práctica mexicana de los anticipos a la mano de obra.
Cuándo se usa
Es un refrán de prudencia económica y de consejo de viejos. Funciona muy bien en pláticas de albañil, en regateos de mercado, en conversaciones sobre el pago de una renta o de un trabajo. No es adecuado para contextos donde la confianza está consolidada, ni para contratos formales que tienen garantía legal.
Ejemplo
—Comadre, ya le di los cinco mil pesos al albañil. —¡Ay, hija! ¿Por qué le pagaste todo? Ahora sí, a dineros pagados, brazos quebrados. Véngase a comer que ése no aparece en tres meses.
Curiosidad lingüística
La expresión «brazos quebrados» tiene una historia curiosa: la quiebra de brazos era, en el lenguaje de los oficios, la postura del trabajador que simula trabajar o que se hace el dolido del brazo para no cargar. El refrán, al usar la imagen, no habla de un accidente, sino de una holgazanería deliberada: el brazo no se ha roto de verdad, sólo la gana de usarlo.
Variantes
- «A dineros dados, brazos quebrados» (forma antigua, recogida por Correas).
- «A dineros pagados, brazos cruzados» (variante equivalente, menos extendida).
- «A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho» (refrán castellano análogo, de estructura distinta).
- «Quien paga antes, trabaja después» (pariente conceptual moderno).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Rodríguez Marín, Francisco. Más de 21.000 refranes castellanos (1926).