De mí te reirás, pero de mi dinero, no
De mí te reirás, pero de mi dinero, no
Significado
Afirma que uno puede aguantar las burlas personales, pero las bromas con el dinero son otra cosa. La fórmula tiene un tono jocoso y a la vez firme: el hablante admite que es objeto de risa, pero advierte que su hacienda está fuera del alcance del humor ajeno. Es un refrán de economía personal y de dignidad negociada: la imagen se tolera, la billetera no.
La forma es la de un refrán permisión-negación del tipo «de A, sí; pero de B, no». Esa estructura es muy del habla coloquial mexicana, donde la ironía opera distribuyendo las zonas de tolerancia: aquí se puede, allá no. La conjunción pero funciona como demarcador, y la negación final —«de mi dinero, no»— se carga de firmeza casi solemne.
Origen
Es un refrán castellano con raíces en el habla popular, documentado al menos desde el siglo XVIII en colecciones de Sbarbi y Junceda. Su origen está en el ambiente de comerciantes y artesanos, donde la burla al oficio o al aspecto era habitual, pero la broma con el caudal ajeno era intolerable. La fórmula refleja una de las reglas no escritas de la economía tradicional: a la persona se la puede zaherir con gracejo, pero a su bolsillo se lo respeta.
En México se aclimató con naturalidad entre tendajoneros, prestamistas y pequeños comerciantes, que adoptaban la fórmula como respuesta automática a las confianzas de los clientes. Herón Pérez Martínez lo cita en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de economía doméstica, y anota que en el campo se usa todavía para poner límites a un pariente que pretende pedir prestado en tono de broma.
Cuándo se usa
Es un refrán de humor defensivo y de límites sociales. Se usa cuando un conocido se burla del aspecto o del carácter pero pretende algo de dinero, o cuando un pariente mezcla las bromas con los préstamos. Funciona muy bien en la sobremesa, en el mostrador de una tienda y en conversaciones familiares sobre herencias. Conviene en contextos coloquiales; no debe usarse en conversaciones serias donde se discute una ayuda concreta.
Ejemplo
—Compadre, ¿qué le parece si me presta cinco mil y le pago en abonos? —Mira, de mí te reirás cuanto quieras, pero de mi dinero, no. Si quieres, hablamos en serio.
Curiosidad lingüística
Es un refrán donde la persona y el dinero se tratan como dos categorías distintas, con permisos diferentes. Esa distribución es una pequeña gramática de la dignidad: el cuerpo propio admite la broma, la hacienda no. Lingüísticamente, la fórmula destaca por su construcción simétrica-negativa: dos frases paralelas unidas por un pero que, en lugar de añadir, substrae. Es una pieza casi jurídica: «te cedo A, te prohíbo B».
Variantes
- «De mí dirás lo que quieras, pero de mi dinero, ni una palabra» (forma ampliada).
- «De la bolsa ajena, ni broma» (paralelo más escueto).
- «Ríete de mi cara, pero no de mi cartera» (variante coloquial).
Fuente
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).