De dinero y calidad, la mitad de la mitad
De dinero y calidad, la mitad de la mitad
Significado
Sostiene que se exagera con frecuencia la riqueza o el linaje de alguien, y que al indagar se descubre que la mitad de lo que se cuenta es, a su vez, la mitad de la otra mitad. Es un refrán de reducción sucesiva: el dicho va de lo público a lo privado, y de lo privado a lo real, y en cada paso recorta la cifra. La forma final —«la mitad de la mitad»— funciona como un correctivo irrenunciable: lo que se presume es siempre el doble de lo que hay.
La forma es la de un refrán de reducción encadenada del tipo «de A y B, la mitad de la mitad». Esa estructura geométrica —una mitad dentro de otra mitad— es muy del gusto del refranero castellano cuando se quiere remarcar la desproporción entre apariencia y realidad, y tiene parientes célebres: «De lo que no cuesta, lleno la cesta», «Dineros son calidad», «Más vale maña que fuerza».
Origen
Es un refrán castellano con tradición oral muy antigua, documentado en colecciones del siglo XVII. La fórmula de la «mitad de la mitad» aparece con variantes en todo el ámbito hispánico: en algunas zonas se aplica a las promesas, en otras a la hacienda, en otras al linaje. En México se asentó con naturalidad entre comerciantes y prestamistas, que usaban la expresión para desinflar los cuentos de riqueza que soltaban los solicitantes de préstamo.
Herón Pérez Martínez lo cita en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de economía doméstica, y anota que en el campo mexicano era habitual usarlo cuando un vecino presumía de su cosecha o de su ganado. La fórmula, además de su valor literal, tiene un uso como hipérbole de la exageración: «¡la mitad de la mitad!» se dice todavía, en broma, cuando alguien presume de algo.
Cuándo se usa
Es un refrán de desinflar presunciones. Se usa cuando alguien presume de su dinero o de su cuna, o cuando en una conversación se nota que las cifras no cuadran. Funciona muy bien como respuesta a un alarde: «dicen que tiene tres casas… de dinero y calidad, la mitad de la mitad». Conviene en conversaciones coloquiales, en regateos y en comentarios sobre la política local, donde la exageración del patrimonio ajeno es constante.
Ejemplo
—Doña Lupita presume que sus hijos son doctores y que tiene tres casas en la ciudad. —Pues ya sabe: de dinero y calidad, la mitad de la mitad. Si acaso una, y con hipoteca.
Curiosidad lingüística
Es un refrán donde la progresión geométrica —de la mitad a la mitad de la mitad— funciona como una operación retórica: la exageración se reduce a la cuarta parte en sólo dos pasos. Esa capacidad de comprimir la desproporción en una fórmula tan breve es lo que le ha dado al refrán una vigencia casi matemática, y lo emparienta con otros dichos cuantitativos del acervo: «Tres al cubo», «A dos por tres», «Por un quítame allá estas pajas».
Variantes
- «De dinero y calidad, la mitad, y aún la mitad de la mitad» (forma ampliada, con reiteración).
- «De presunción, la mitad de la mitad» (pariente aplicado a la vanidad).
- «Dineros son calidad, y la mitad es apariencia» (paralelo conceptual).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).