Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros

Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros

Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros

Significado

El refrán enuncia una verdad social muy concreta de la Castilla moderna: la nobleza no es ya una cuestión de sangre, sino de fortuna y de buenas maneras. El “caballero” —el varón con derecho a montar a caballo, a portar espada, a ostentar blasón— se hacía antes por la herencia, pero a partir del siglo XVI, y sobre todo con la venta de títulos y hábitos a manos de la nueva burguesía, empezó a fabricarse también con dinero. Quien tenía con qué pagar una ejecutoria de hidalguía, un hábito de Santiago, un título de Castilla, y quien, además, sabía comportarse con la moderación, la templanza, la cortesía y la elegancia que la sociedad demandaba, era tenido por caballero, fuera o no de linaje conocido.

La fórmula, sin embargo, pone una condición al dinero: las “costumbres”. El rico que ignora los códigos sociales, que viste sin gusto, que habla con grosería, que come con desmesura, que trata a sus iguales con soberbia, no llegará nunca a ser tenido por caballero, por mucho que acumule. El dinero compra la entrada, pero no la permanencia; las costumbres, en cambio, son las que consolidan la nueva posición. El refrán sería, así, una temprana formulación de la movilidad social: se puede “ascender” de estado, siempre que se asuma también el código cultural del estado al que se asciende.

En su lectura crítica, la fórmula denuncia la hipocresía de una sociedad que vende honores al mejor postor, y a la vez exige a los recién llegados un comportamiento impecable. Pero la denuncia, en boca de los moralistas del XVII, no iba dirigida contra el “caballero” así formado, sino contra la vanidad del que “siendo de pocos quilates, presume de ser de muchos”. El refrán, en suma, es a la vez descripción sociológica y advertencia ética.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros: que las letras y la nobleza ya no bastan sin hacienda”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano costumi e denari fanno i figli cavalieri, el francés bonnes façons et argent font les fils gentilshommes y el portugués costumes e dinheiro fazem os filhos cavaleiros. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia común de las sociedades europeas de los siglos XVI y XVII, donde la mercantilización de la nobleza se hizo costumbre.

Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la fortuna económica y la corrección social como llaves de la promoción social— conserva toda su vigencia en las sociedades contemporáneas, donde la “meritocracia” reemplaza a la herencia de sangre como criterio, pero donde la corrección cultural sigue siendo un requisito imprescindible. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Economía, por su contenido directamente referido a la gestión de la fortuna y al uso del dinero como instrumento de ascenso social.

Fuente

Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros
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Categorías: C, Refranes de Economía · 20 de marzo de 2021

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Referencias