A la hora de freír frijoles, manteca es lo que hace falta
A la hora de freír frijoles, manteca es lo que hace falta
Significado
Recomienda tener siempre a la mano lo necesario para el momento crítico, sin confiar en sustitutos de última hora. La imagen es de cocina mexicana: freír frijoles sin manteca es un desastre, y la grasa —ya sea manteca de cerdo, aceite o incluso la del chorizo— no puede faltar al momento de poner el comal. La forma es de tipo «a la hora de A, B», donde A es la situación crítica y B es el recurso indispensable.
Por extensión, se aplica a tres situaciones muy mexicanas:
- Al clavo de última hora que no puede sustituirse con discursos ni buenas intenciones.
- Al pago retrasado que llega cuando el problema ya pasó.
- Al recurso humano indispensable: el albañil, la comadrona, el cura, el músico, que no pueden ser reemplazados al momento.
Es, en el fondo, un refrán de economía doméstica y de prudencia material: tener lo necesario antes de necesitarlo.
Origen
Es un refrán mexicano, de los que se gestaron en la cocina rural del altiplano y se difundieron por la oralidad. La manteca de cerdo fue durante siglos el único aceite disponible en las cocinas mexicanas antes de la popularización del aceite vegetal en el siglo XX, y los refranes sobre su uso abundan: «Sin manteca no hay frijol», «A falta de manteca, el chorizo», «Más vale manteca en la olla que perfume en el cuello».
La estructura del refrán —«a la hora de A, B»— es herencia de la tradición castellana («A la hora de la verdad, la cara es la que se ve», «A la hora de morir, no hay mejor amigo que un libro»), adaptada al escenario específico de la cocina mexicana. Herón Pérez Martínez lo recoge en su Refranero mexicano como refrán del tiempo (por la referencia a la hora crítica), poco usado entre las nuevas generaciones.
Cuándo se usa
Es un refrán de cocina y de reflexión práctica. Funciona muy bien en la sobremesa, en la consejería familiar, en la crítica de proyectos mal planeados. No es adecuado para contextos académicos ni para situaciones donde el consejo suene trivial: el refrán admite perfectamente la ironía, pero pierde fuerza si se usa solemnemente.
Ejemplo
La comadre Lucía se quedó sin manteca a medio camino del guisado. Salió corriendo a la tienda, pero la del pueblo ya estaba cerrada. Volvió y nos dijo: —Ahora sí, a la hora de freír frijoles, manteca es lo que hace falta. Y se quedó con el hambre.
Curiosidad lingüística
El refrán es uno de los pocos del acervo mexicano donde el espacio culinario y el espacio figurado se confunden a propósito. «A la hora de freír frijoles» puede ser literal (la cocina a las dos de la tarde) o figurado (el momento crítico de cualquier decisión). Esa ambigüedad es deliberada: el hablante mexicano entiende las dos lecturas al mismo tiempo y por eso el refrán goza de una vigencia que otros más explícitos perdieron.
Variantes
- «Sin manteca no hay frijol» (forma abreviada, de uso común en el altiplano).
- «A la hora de la verdad, la manteca al comal» (forma mixta, con resonancia del castellano «a la hora de la verdad»).
- «Más vale tener y no necesitar, que necesitar y no tener» (pariente conceptual, de raíz castellana).
- «A falta de pan, tortillas» (pariente conceptual, mexicana hasta la médula).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).