A la hora de pedir, reír
A la hora de pedir, reír
Significado
Advierte que en el momento de solicitar algo —un favor, un crédito, un puesto, una mano— la cara más útil no es la seria ni la solemne, sino la risueña. Quien llega con buen humor a pedir, recibe; quien llega con ceño, se va con las manos vacías. La forma es de tipo «a la hora de A, B», donde el segundo término es el recurso indispensable del momento.
Funciona en dos registros:
- Como consejo práctico: la sonrisa abre puertas que el reclamo las cierra.
- Como crítica social, menos amable: hay quien ríe para pedir y luego no cumple, y a ése se le devuelve la risa con la negativa.
Es, en cualquier caso, un refrán de sabiduría mundana: pide con buen humor y tendrás más; pide con mal genio y te quedarás esperando.
Origen
Es un refrán mexicano de la familia de los «a la hora de», documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano como refrán del tiempo —categoría que la Academia Mexicana de la Lengua usa para sentencias donde el «momento crítico» es el sujeto—. Está poco usado en la conversación actual, pero conserva su filo conceptual.
La estructura es de tipo castellano —«a la hora de pedir, reír»— emparentada con italianismos del tipo «Chi vuol prestare, faccia vista lieto» (quien quiera pedir prestado, muestre semblante alegre). La idea de que la risa allana el camino se repite en decenas de refranes europeos, pero la versión mexicana con «pedir, reír» tiene la concisión tajante del habla popular.
Cuándo se usa
Es un refrán de consejo mundano y de crítica social. Funciona muy bien en la sobremesa, en la plática de oficina, en la crítica de un político que se presentó risueño a pedir el voto y luego no cumplió. No es adecuado para contextos solemnes ni para usarlo con quien atraviesa una pena seria: el humor, aplicado a destiempo, resulta cruel.
Ejemplo
Mi compadre Toño perdió el trabajo y andaba buscando uno nuevo. Cada vez que le preguntaba, él respondía con un chiste. Un día le dije: —A la hora de pedir, reír, Toño. Y a los tres meses lo contrataron en la refaccionaria.
Curiosidad lingüística
El refrán es uno de los pocos del acervo mexicano que invierten el lugar común: solemos decir «a la hora de la verdad, la cara seria», y este refrán propone lo contrario, «a la hora de pedir, reír». Esa inversión no es gratuita: el refranero sabe que las decisiones importantes —pedir un aumento, una mano, un crédito— se ganan más con la simpatía que con la razón, y por eso manda reír antes de exponer la necesidad.
Variantes
- «Quien con buena cara pide, con buen gesto recibe» (pariente conceptual castellano).
- «A la hora de pedir, sonríe; a la hora de pagar, suspira» (pariente conceptual crítico).
- «Más se consigue con una sonrisa que con un reclamo» (pariente conceptual moderno).
- «Risa de pídelo, llanto de vete» (pariente conceptual de origen italiano).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).