Comida acabada, amistad terminada
Comida acabada, amistad terminada
Significado
El refrán observa, con un cinismo realista, que hay amistades que duran lo que dura el convite. Una vez que la comida —o el interés que la motiva— se acaba, la relación se desvanece.
No es una condena universal a todas las amistades, sino una advertencia sobre aquellas que se sostienen solo en la conveniencia material. La hipocresía social: el que te invita hoy puede ignorarte mañana, y el que come contigo no necesariamente es tu amigo.
Origen
Es un refrán castellano que aparece en numerosas colecciones decimonónicas. La observación de que el interés es la base de muchas relaciones sociales no es nueva —Ya en el siglo XVII, Quevedo y otros autores satíricos españoles señalaban la misma hipocresía en sus obras.
Sbarbi lo recoge en 1922. En México se difundió con naturalidad, aplicado sobre todo a las relaciones de compadrazgo basadas en el intercambio de favores más que en el afecto genuino.
Cuándo se usa
Para comentar, con escepticismo, una relación que se enfrió después de que cesaron los beneficios mutuos. También para advertir a alguien que no confunda el convite con la amistad verdadera. Funciona en contextos informales y en tono de advertencia. No se usa para amistades genuinas ni para relaciones familiares.
Ejemplo
—Desde que dejé de invitarlo a comer, ya ni me saluda. —Comida acabada, amistad terminada. Ya lo decía mi abuela.
Curiosidad lingüística
Es un pareado octosilábico con rima consonante perfecta (acabada/terminada). La estructura paralela —«A acabada, B terminada»— es una tautología aparente, porque acabar y terminar son sinónimos, pero el refrán los usa para vincular dos dominios distintos: la comida y la amistad, equiparándolos.
Variantes
- «Comida acabada, amistad terminada» (forma canónica).
- «Donde hubo comida, quedó la amistad fingida» (variante).
- «Mesa de amigos, banco de enemigos» (refrán complementario).
Fuente
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).