Dinero llama dinero

Dinero llama dinero

Dinero llama dinero

Significado

Enuncia una ley elemental de la economía: el dinero, lejos de quedarse quieto, atrae más dinero. Quien ya tiene un caudal puede arriesgar, invertir, prestar, comprar al por mayor, esperar la mejor postura. El que no tiene, en cambio, ni siquiera puede permitirse esperar, y termina malvendiendo. Es un refrán de psicología económica y, leído en clave social, también de crítica a la desigualdad: la riqueza genera riqueza, y la pobreza se perpetúa a sí misma.

La forma es la de un refrán iterativo-causal del tipo «A llama A». Esa estructura tiene una larga tradición en el refranero económico castellano, y aparece en otras muchas fórmulas: «Cría fama y échate a dormir», «Honra y dinero, ganan partido», «Amor con amor se paga». La elección del verbo llamar es precisa: no se trata de que el dinero genere dinero por sí solo, sino de que lo convoca, lo atrae, lo pone en movimiento. La metáfora es casi magnética.

Origen

Es un refrán castellano con raíces que se remontan al menos al siglo XVI. Pedro Vallés lo recoge en 1549, y la fórmula se reitera en Correas (1627) y en Sbarbi (1922). Su formulación dialoga con un aforismo latino atribuido a Salomón: «Fulgentem splendorem habet pecunia, et quasi omnia opera viventium in manibus eius» (la riqueza tiene un resplandor, y todas las obras de los vivientes están en sus manos). La paráfrasis medieval sería: el dinero reluce, y lo reluciente atrae.

En México se aclimató con naturalidad, y Herón Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de economía, una categoría que en el acervo mexicano se cruza con frecuencia con la observación del comercio, del crédito y del medierío. La fórmula se usa todavía con naturalidad en comentarios sobre la banca, sobre las tandas y sobre los negocios familiares, donde la regla «tener para hacer» se repite con variantes.

Cuándo se usa

Es un refrán de observación económica y de advertencia al pobre. Se usa para explicar por qué una inversión pequeña produce intereses pequeños, o para reconocer que la banca premia al que ya tiene. Funciona muy bien en la conversación comercial, en la sobremesa, y en comentarios sobre la concentración de la riqueza. Conviene en contextos serios; en contextos piadosos o de consuelo, el refrán puede sonar a provocación.

Ejemplo

—Don Refugio, ¿y cómo le hizo usted para empezar el negocio? —Mire, mijo, cuando uno tiene, todo se facilita. Dinero llama dinero. Si no me hubiera casado con mi difunta, no habría tenido ni para la primera troca.

Curiosidad lingüística

Es un refrán donde la repetición de la misma palabradinero, dinero— funciona como un eco de la ley que enuncia. La forma es simétrica y cerrada: A llama A, y no se sale de A. Esa estructura refleja la circularidad del dinero, que sólo engendra dinero, y es al mismo tiempo elocuente diagnóstico social: la fórmula no se rompe, y por eso la fortuna se perpetúa. Es, además, uno de los refranes donde el verbo castellano llamar conserva su sentido arcaico de «convocar, atraer», y eso le da un aire de fórmula ritual que no poseen sus variantes modernas.

Variantes

Fuente

Dinero llama dinero
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Categorías: D, Refranes de Economía · 20 de marzo de 2021

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Referencias