Dineros son calidad
Dineros son calidad
Significado
Afirma que la riqueza que alguien posee contribuye a que sea bien considerado y agasajado, e incluso a que supla un linaje pobre o una extracción modesta. La fórmula es uno de los refranes más cínicos del refranero económico castellano: el dinero, en una sociedad estamental, compra la categoría que la cuna no dio. Es un refrán de sociología del reconocimiento y, leído en su reverso, también de crítica al sistema que reconoce al rico y olvida al pobre.
La forma es la de un refrán categórico-sustantivo del tipo «A son B». La estructura es la más simple del castellano (sujeto + verbo copulativo + predicado), y por eso la fórmula es tan fuerte: no admite discusión, no se detiene en matices. El verbo son en presente eterno le da al refrán un aire de ley natural, como si la confusión entre dinero y calidad fuera un hecho del cosmos y no una costumbre social.
Origen
Es un refrán castellano con raíces que se remontan al menos al siglo XVI. Pedro Vallés lo recoge en 1549 con forma muy próxima a la actual, y la fórmula se reitera en Correas (1627) y en Sbarbi (1922). El fondo del dicho entronca con la estética barroca del «pícaro ennoblecido» y con la literatura deambulatoria del Siglo de Oro, donde el dinero es, con frecuencia, la única nobleza segura. Quevedo, Góngora y Castillo Solórzano explotan el tema en sus novelas, y el refrán castellano es la máxima popular que sostiene esa literatura.
En México se aclimató con naturalidad, sobre todo en el México colonial y porfiriano, donde el ascenso social dependía en buena medida del caudal. Herón Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de economía, una categoría que en el acervo mexicano se cruza con frecuencia con la observación de la desigualdad colonial y de las jerarquías del dinero. La fórmula se cita todavía en comentarios sobre el lujo, la política y la sociedad de clases.
Cuándo se usa
Es un refrán de crítica social y de humor cínico. Se usa para explicar por qué un rico es bien recibido en cualquier parte, o para recordar, en negativo, que la calidad humana se mide a veces por el bolsillo. Funciona muy bien en la conversación de sobremesa, en el comentario político, y en columnas de crítica social. Conviene en contextos serios; en presencia de la persona afectada, es directamente ofensivo.
Ejemplo
—Don Refugio, ¿y cómo es que el licenciado Estrada, que es de pueblo, lo tratan como si fuera de la capital? —Mire, mija, dineros son calidad. Llegó con la bolsa llena y se le abrieron todas las puertas.
Curiosidad lingüística
Es un refrán donde la sustitución —calidad por dineros— opera como un cambio de valor. La fórmula es casi un acto de magia verbal: dice que el dinero es calidad, no que la merezca, y al hacerlo, desplaza el atributo de un sustantivo a otro. Esa operación es la que da al refrán su fuerza irónica: no elogia al rico, desenmascara al mundo que lo elogia. Es, además, un caso de refrán substantivo puro (sin verbo de acción, sin condición, sin tiempo): el verbo son lo cierra y lo petrifica en forma de sentencia inapelable.
Variantes
- «Dineros son calidad, y no linaje» (forma ampliada con la coletilla «y no linaje»).
- «Más vale buen caudal que buen solar» (paralelo antitético).
- «Calidad y dineros van por un sendero» (pariente por la idea de alianza).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).