En tiempo de melones, cortos los sermones

En tiempo de melones, cortos los sermones

En tiempo de melones, cortos los sermones

Significado

Es un refrán climático y festivo del refranero castellano, y postula que en el tiempo de los melones —el calor del verano, cuando esta fruta está en sazón— los sermones, las pláticas largas y las predicaciones pesadas deben ser cortos. La fórmula es, en el fondo, un consejo de adaptación climática: en verano, con el calor agobiante, el cuerpo no tolera discursos extensos, y el que predica debe sintetizar su mensaje para no hacer sufrir al auditorio.

Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano dentro de la categoría «Refranes del Tiempo», y destaca que el refrán forma parte del calendario agrícola que recoge observaciones precisas sobre el clima, las costumbres y los placeres de mesa mes a mes. La elección del melón como señal del verano no es gratuita: el melón maduro es una de las frutas más refrescantes del calendario, y su abundancia anuncia la estación cálida. La imagen, además, asocia el fruto con el descanso, y al hacerlo fija la estación como un tiempo de placeres simples y de breviariedad.

La estructura es la de un enunciado climático —«cortos los sermones»— con un predicado de cualidad y un predicado nominal que nombra el comportamiento. La rima consonante entre los dos hemistiquios («-ones / -ones») es lo que vuelve al refrán muy fácil de recordar: la rima «-ones / -ones» crea una musicalidad que se fija en la memoria y, al mismo tiempo, marcando la repetición, subraya la urgencia de la brevedad.

En el uso mexicano, el refrán se aplica a tres figuras recurrentes:

Origen

Es un refrán castellano de ascendencia medieval, con raíces en la literatura eclesiástica y en el calendario agrícola latino. La fórmula «en tiempo de melones, cortos los sermones» aparece en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita (s. XIV) y, más tarde, en los manuales de predicación del Renacimiento. En el refranero castellano, la forma actual se documenta en Correas (1627) y se consagra en Sbarbi (1922).

Su paralelo inglés es «In melon time, short sermons», documentado en la tradición rural sajona. Su paralelo italiano es «Tempo di meloni, prediche corte», de uso común. Su paralelo francés es «En temps de melons, sermons courts». La estructura es idéntica en las lenguas romances, lo que confirma su origen común en la observación climática y eclesiástica europea.

En México se documenta en el Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, con la nota de uso: «en desuso en la ciudad, vigente en el campo». La frase se ha incorporado a la cultura popular, a la literatura campesina, a la canción ranchera y a la conversación familiar. En el campo mexicano, donde la predicación dominical y las pláticas del cura siguen siendo eventos centrales de la vida comunitaria, el refrán sigue siendo un consejo práctico que los feligreses transmiten con humor al sacerdote que se extiende.

Cuándo se usa

Es un refrán climático y festivo, dirigido a quien se extienda en un discurso en tiempo de calor. Funciona muy bien en la conversación del campo, en la sobremesa familiar, en la crónica eclesiástica, en las canciones rancheras. Funciona también, en clave irónica, para reprochar a un conferencista que aburre al auditorio con un discurso largo.

No es un refrán para usar en presencia del predicador al que se critique, porque la fórmula puede leerse como falta de respeto. Se usa mejor como recomendación para la adaptación climática del discurso, no como crónica de un sermón real.

Ejemplo

—Padre, hoy el sermón estuvo cortito, ¿no? —Pues mire, hijo, en tiempo de melones, cortos los sermones. Con este calor, si me extiendo, los feligreses se duermen. La brevedad es caridad.

Curiosidad lingüística

La estructura «en tiempo de X, cortos los Y» es uno de los moldes climáticos del refranero castellano, y aparece en decenas de refranes del calendario agrícola: «En tiempo de frío, cortos los oficios», «En tiempo de calor, breves las pláticas», «En tiempo de heladas, largas las fogatas». La fórmula tiene la ventaja de vincular una estación con un comportamiento específico, y al hacerlo fija el saber en un memorama estacional que el oyente retiene como un calendario. La rima consonante «-ones / -ones» es, además, uno de los recursos favoritos del refranero castellano para reforzar la memorización.

Variantes

Fuente

En tiempo de melones, cortos los sermones
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Categorías: E, Refranes del Tiempo · 22 de abril de 2021

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Referencias