La bolsa sin dinero dígola cuero

La bolsa sin dinero dígola cuero

La bolsa sin dinero dígola cuero

Significado

Alude a quien presume de tener dinero, pero en realidad no lo tiene. La bolsa (el monedero) sin dinero es, literalmente, sólo un pedazo de cuero: vacía, inútil, sin la función que la define. Quien la luce sin contenido, según el refrán, se está haciendo pasar por lo que no es.

Es un refrán económico y moral: denuncia la apariencia de riqueza como una forma de impostura. En el mundo rural mexicano, donde la bolsa o el morral de piel eran signos visibles de la condición económica del varón, llevar el cuero vacío era —o podía ser— motivo de descrédito.

La forma «X sin Y, dígola Z» es una variante de la construcción «sin Y, no hay X» o «X sin Y, ya no es X» (cf. «Bolsa sin dinero, dígola cuero», «Libro sin letras, dígolo papel», «Casa sin moradores, dígola ruina»). El verbo dígola (díganla, llámenla así) carga la enmienda nominal: el objeto, privado de su contenido definitorio, pierde el nombre que lo identificaba.

Origen

Es un refrán castellano de raíz antigua, aclimatado en México desde la Colonia y registrado en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez como pieza del corpus de Refranes de Economía y Refranes Rancheros. Su forma coincide con refraneros peninsulares del Siglo de Oro.

El refrán se comprende mejor en su contexto de origen: la bolsa de cuero era el monedero del varón rural, y su contenido —monedas de plata, más tarde de cobre— era lo que la convertía en objeto de valor. Sin monedas, el cuero era sólo un pedazo de animal, indigno del nombre que llevaba.

No se conoce autor ni fecha precisa de aparición. La tradición oral lo considera refrán castellano viejo, y su forma actual está documentada en el habla popular desde al menos el siglo XVIII, tanto en España como en la Nueva España.

Cuándo se usa

Es un refrán moral y económico, de uso general:

Es un refrán firme, sin amargura, útil para ajustar cuentas sin perder la elegancia.

Ejemplo

El compadre llegó al jaripeo con la bolsa nueva, bordada, sonando a hueco. El viejo Refugio lo miró de arriba abajo y murmuró: «la bolsa sin dinero dígola cuero, y ésa ni suena».

Curiosidad lingüística

El refrán es un caso notable de metonimia revertida: en lugar de pasar del continente al contenido (como en «beber una copa» = beber el vino de la copa), pasa del contenido a la materia. La bolsa, que debería ser definida por su contenido (el dinero), aquí es redefinida por su materia prima (el cuero), como si la función no existiera.

Esa operación lingüística —privar a un objeto de su nombre y darle el de su material— es una de las figuras más antiguas del castellano. Aparece en refranes, en literatura moral (quevedo la usó con profusión) y en la prédica popular. Su fuerza retórica está en la desvalorización: al llamar «cuero» a la bolsa, el refrán no la describe, la inutiliza verbalmente.

La métrica es ajustada y elegante: dos heptasílabos con rima consonante (-ero / -ero), y el verbo dígola (imperativo de digamos, en su uso castellano antiguo, «digan que es») aporta un tono de sentencia.

Variantes

Fuente

La bolsa sin dinero dígola cuero
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Categorías: L, Refranes de Economía · 20 de marzo de 2021

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Referencias