Quien presta al amigo, cobra un enemigo

Quien presta al amigo, cobra un enemigo

Quien presta al amigo, cobra un enemigo

Significado

Advierte del riesgo de mezclar dinero y amistad. Quien presta dinero a un amigo se expone a dos desenlaces igualmente amargos: si cobra lo prestado, perderá la amistad; si lo perdona, perderá el dinero y, además, la sensación de haber sido explotado. La frase es hiperbólica, pero apunta a una observación realista: la deuda económica introduce una relación de poder en una relación que se suponía horizontal.

El refrán no condena la generosidad, sino la mezcla de registros: el amigo al que se le presta es, desde ese momento, un deudor; el prestamista, un acreedor. La asimetría rompe la confianza. Quien quiera conservar al amigo, recomienda el refrán, debería mantener la cuenta aparte.

Origen

Es un refrán castellano con raíces antiguas. Aristóteles ya había observado en la Ética a Nicómaco que la moneda arruina la amistad, porque introduce la medida exacta allí donde el afecto prefiere la imprecisión generosa. La paremia castellana aparece documentada en el siglo XVI, en colecciones como las de Sebastián de Horozco y, más tarde, en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627).

En México forma parte del refranero común, con uso «en desuso» en la conversación urbana pero vigente aún en las familias de raíces campesinas y entre personas mayores. La persistencia del tema sugiere que el problema —prestar dinero a un ser querido— sigue siendo de plena actualidad, y que el refrán continúa funcionando como una advertencia válida.

Cuándo se usa

Es un refrán de prudencia económica, apropiado para告诫 (advertir) a un amigo que está a punto de prestar dinero a otro, o para consolar a quien ya ha caído en la trampa y ha perdido afecto por reclamar lo suyo. Funciona mejor en la conversación íntima, entre personas adultas, y rara vez en público, porque implica una crítica a la generosidad del otro. No es adecuado para usarlo en tono de reproche airado: pertenece al registro de la experiencia, no de la prédica.

Ejemplo

—Le presté veinte mil pesos a mi cuñado para que arreglara el coche y ya lleva ocho meses sin devolverme ni un peso. Ahora ni me saluda. —Ya te lo dije: quien presta al amigo, cobra un enemigo. La próxima vez regálale el dinero, pero no se lo prestes: el regalo se agradece, el préstamo se resiente.

Curiosidad lingüística

El verbo «cobrar» tiene aquí un doble sentido: cobrar el dinero y cobrar al enemigo. Esa doble lectura es típica de los refranes castellanos que juegan con la polisemia. La estructura es una sentencia cerrada: «quien X, cobra Y», sin condiciones ni excepciones, lo que le da al refrán un tono fatalista. La forma «prestar al amigo» (con la preposición) es característica del español antiguo; en el moderno se diría más a menudo «prestarle a un amigo».

Variantes

Fuente

Quien presta al amigo, cobra un enemigo
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Categorías: Q, Refranes de Amistad · 20 de marzo de 2021

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Referencias